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El fiscal concluye que el exagente fue el autor "material" y "directo" del robo de droga

El abogado del exagente dice que "es una víctima" y denuncia la  "presión mediática tremenda" que ha habido en torno al caso.

el 31 ene 2013 / 12:05 h.

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El fiscal ha concluido que el exagente de la Unidad de Droga y  Crimen Organizado (Udyco) Lars S.M. fue el autor "material" y  "directo" del robo de 154 kilogramos de cocaína y heroína de los  calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, todo ello  dada la "facilidad máxima" que tenía para acceder a los calabozos  donde se almacenaban los estupefacientes, por lo que ha mantenido su  petición para el acusado de 18 años y medio de cárcel y nueve  millones de multa.  

Durante la sexta sesión del juicio que se celebra en la Sección  Séptima de la Audiencia Provincial, el representante del Ministerio  Público ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales  contra el expolicía, a quien acusa de un delito continuado de robo  con fuerza; otro contra la salud pública y un tercer delito de  blanqueo de capitales.  

El fiscal antidroga imputa estos mismos delitos al presunto  cómplice del robo, Manuel A.S., y a su pareja, María Violeta S.G.,  para los que pide 17 años de prisión y nueve millones de multa,  mientras que para la mujer del exagente, María Teresa M.S., solicita  cinco años de cárcel y tres millones de multa, pues la considera  culpable únicamente del delito de blanqueo.

En su informe, el fiscal ha aseverado que el exagente "es el autor  directo y material" del robo, aunque "esto no quiere decir que no  pudieran entrar otras personas a la Jefatura", ha advertido, para a  continuación subrayar que el acusado "tenía la facilidad máxima para  acceder a los calabozos".

"FACIL ACCESO" A LOS CALABOZOS 

Este "fácil" acceso lo podía ejecutar "sólo o acompañado" y "por  la puerta principal o por el garaje", al que podía acceder "en coche  o andando", ha dicho el fiscal, que ha afirmado que Lars "conocía la  Jefatura por dentro; conocía los calabozos; conocía el destino que se  daba a la droga incautada, y conocía el horario de entrada y salida"  a dichos calabozos.  
Por ello, ha continuado, el exagente "podía encontrar el momento  más adecuado" para sustraer la droga y sustituirla por paquetes  falsos hechos con materiales como cacao o yeso, e incluso ha dicho  que el expolicía pudo entrar en la Jefatura una vez ya se encontraba  en excedencia.

A todo ello se suma, según el fiscal, que "tenía acceso" a las  llaves que abrían el calabozo de la droga, punto en el que ha hecho  referencia al "protocolo no escrito" según el cual estas llaves  obraban en poder del responsable de la Udyco, quien únicamente  entregaba las mismas a los jefes de grupo cuando éstos se lo pedían,  y que, a su vez, las dejaban en manos de los agentes cuando éstos  tenían que bajar al depósito para dejar allí alguno de los alijos  incautados.  

COPIAS DE LAS LLAVES DEL DEPOSITO

A su juicio, ello "no quiere decir" que las llaves estuvieran  "todo el rato" en posesión de los responsables de los distintos  grupos de la Udyco, sino que "podían estar horas" en manos de los  agentes que bajaban a los calabozos "para hacer el depósito". Además,  "cualquiera que tuviera la llave podía obtener una copia fácilmente",  pues cerca de la Jefatura había una ferretería.  

"Así debió ocurrir", aunque "también se pudo usar una ganzúa" para  abrir los candados dispuestos en los calabozos, ha aseverado el  fiscal, quien ha dicho que, además, "las características de los  paquetes" falsos que sustituyeron a la droga "implican claramente" a  Lars en la sustracción, pues podía acceder a los atestados realizados  por los distintos grupos y ver "la forma y el color que debían  tener".

El representante del Ministerio Público ha recordado que en  septiembre de 2009, cuando declaró en el Juzgado tras ser detenido  por estos hechos, el acusado dijo que fue Manuel A.S. quien "le  propuso el robo y le dijo que tenía unas llaves", aunque en una  segunda declaración judicial, prestada en junio de 2010 y ratificada  en el juicio, aseguró que fue el jefe de la Udyco, Francisco T.,  quien "le encargó hacer los paquetes".

LA VERSION DEL EXAGENTE, "INVEROSIMIL Y ABSURDA"

El fiscal, que ha situado el robo de la droga entre 2006 y 2008,  entiende que esta versión "es absolutamente inverosímil y absurda",  pues entre ambos hubo "denuncias cruzadas" e incluso el expolicía  "denunció" al responsable de la Unidad, por lo que se ha preguntado  "cómo es posible que, sin tener confianza, le pidiera el favor de que  hiciera unos paquetes fuera de los cauces oficiales".  

Por todos estos motivos, ha opinado que se trató de un robo con  fuerza para el que Lars llegó a un "acuerdo previo" con el presunto  cómplice y su pareja, con los que hubo "un reparto de funciones" y  que "intervinieron de forma imprescindible" y "clara" en los hechos.  

En el caso de Manuel A.S., ha señalado que, aunque no tiene  antecedentes por asuntos relacionados con drogas, "sí era conocido en  este ámbito y conocía ese modo de vida", por lo que "tenía contactos  con traficantes y podía facilitar la venta de la droga".  

"HUBO TRES ROBOS, Y PROBABLEMENTE MAS"

Además, ha recordado que este acusado reconoció en su declaración  ante la Policía que elaboró hasta en tres ocasiones los paquetes "a  instancias" del exagente --según el fiscal, esto pone de manifiesto  que "no hubo un solo robo, sino tres y probablemente más"-- y que "le  ayudó" en esta tarea su pareja, quien ante la Policía "confesó que  había participado dos veces en la elaboración de los paquetes" porque  su novio "le pidió ayuda".

El fiscal ha considerado que los cuatro acusados son culpables de  un delito de blanqueo de capitales, citando en este punto que el  nivel de vida de ambas parejas "aumentó de forma desproporcionada"  hasta tener un patrimonio "desorbitado", pues en concreto, ha  defendido, el patrimonio de Lars y su esposa aumentó en 775.000 euros  y el de Manuel y su novia en 302.000 euros.  

A juicio del fiscal, "hubo un incremento patrimonial notable en  poco tiempo, de la noche a la mañana" pese a la "inexistencia --en el  caso de Manuel y su pareja-- de negocios o salarios que los  justifiquen", y a ello se suma "las relaciones con el tráfico de  drogas" que tenían Lars y su presunto cómplice. Es decir, "tuvieron a  su disposición importantes cantidades de droga que vendieron en el  mercado negro", ha afirmado.

"INDICIOS Y SOSPECHAS VAGAS"  

Por su parte, el abogado de Lars ha pedido la absolución de su  cliente al entender que contra el exagente "no hay más que indicios y  sospechas vagas", añadiendo que "las condiciones que el fiscal dice  que se dan en Lars, se podrían haber dado en otros policías"  destinados en la Udyco.  

Ha añadido que "quien robó la droga tuvo que ser un policía, pero  no hay ni un solo dato objetivo de que tuvo que ser Lars", pues el  fiscal únicamente cuenta a su favor con las declaraciones iniciales  de su cliente y de su presunto cómplice, pero estas "no pueden ser  prueba a tener en cuenta", ya que las declaraciones del exagente  fueron "inducidas" por la Policía, que le amenazó "con detener a su  mujer y quitarle a sus dos hijas para dárselas a la Junta".  

Sobre la "facilidad máxima" que, a juicio del fiscal, tuvo Lars  para acceder a los calabozos, el letrado ha dicho que la misma la  habrían tenido "todos los funcionarios adscritos a los grupos de  Udyco que accedían a los calabozos donde se almacenaba la cocaína y  la heroína", y no Lars, "que estaba en un grupo dedicado al hachís".  

"Lars es una víctima de todo esto, ha habido una presión mediática  tremenda y se ha destruido ya bastante tiempo a una familia con dos  niñas", ha defendido Saldaña.  

Los abogados del resto de acusados han solicitado la libre  absolución de sus clientes, y, en el caso de Manuel, su letrado ha  dicho que ningún agente lo vio en Jefatura y "no consta en ningún  registro" que hubiera entrado en la comisaría, criticando que "no se  puede hablar de suposiciones, sino de pruebas".  

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