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El fiscal cree una víctima al prelado

La Fiscalía reiteró su petición de absolución del arzobispo de Granada basándose en que ha sido la única víctima de un caso que le ha llevado a sentarse en el banquillo en un proceso "insólito y único en España".

el 14 sep 2009 / 20:31 h.

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La Fiscalía reiteró su petición de absolución del arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, basándose en que ha sido la única víctima de un caso que le ha llevado a sentarse en el banquillo de los acusados en un proceso "insólito y único en España", lo que lamentó. Durante la exposición de sus conclusiones también solicitó que se condene al pago de las costas por "temeridad y mala fe" a la acusación particular, ejercida por el sacerdote Francisco Javier Martínez Medina, quien denunció al arzobispo por injurias, calumnias, acoso moral, lesiones y coacciones y pide por ello la imposición de una multa.

El fiscal señaló que ninguna de las pruebas practicadas ni los testimonios aportados en el caso demuestran la culpabilidad de Martínez, de quien dijo que sí ha podido sentir el "acoso, vejación y humillación" que aseguró haber sufrido el cura querellante.

También destacó la "absoluta ausencia" del ánimo o voluntad tendenciosa de hostigamiento que le imputa la acusación y ha defendido que la actitud del arzobispo hacia el sacerdote respondería en cualquier caso a "una actitud disciplinaria dentro de una organización que en ningún caso pudiera valorarse en la jurisdicción penal".

"No es ésta la jurisdicción para valorar las medidas que se tomaron", añadió el fiscal, quien manifestó que los cargos de los que fue destituido el clérigo querellante eran "de confianza", por lo que el arzobispo podía destituirlo una vez perdida esa confianza, de forma que su único delito habría sido "ejercer su ministerio dentro de su iglesia".

Los seis testigos que comparecieron en la segunda sesión del juicio contra el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, declararon no tener constancia de que el prelado tuviera animadversión hacia el sacerdote querellante, que le acusa de injurias, calumnias, acoso moral, lesiones y coacciones.

De esos testigos, cinco han sido propuestos por la defensa, y el sexto -el deán de la Catedral de Granada, que fue el primero en declarar- por el fiscal, que pide la absolución del arzobispo.

Entre los testigos figura un ex vicario general y canónigo que, interrogado sobre si le consta algún reproche o ataque del prelado al cura, manifestó que "nunca" y que incluso diría que el arzobispo ha tratado siempre este asunto "con la mayor delicadeza".

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