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El fiscal niega que el caso ‘Troya’ sea un juicio político

el 22 sep 2011 / 19:46 h.

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El juicio del caso Troya contra la corrupción urbanística en Alhaurín el Grande arrancó ayer en medio de gran expectación y lo cierto es que la primera sesión estuvo a la altura de lo esperado, tal vez no tanto por las defensas, que se ajustaron al guion y pidieron la anulación de numerosas pruebas, como por el fiscal Juan Calvo-Rubio, que en una intervención durísima se convirtió en el azote de los acusados. Los primeros adujeron numerosas lesiones de derechos fundamentales y reclamaron la anulación de diversas pruebas, mientras que el segundo recriminó a uno de los letrados que volviera a ver una conspiración política tras el proceso.

Abrió el fuego Carlos Larrañaga, abogado del alcalde del PP Juan Martín Serón, quien pidió la suspensión del plenario para que el fiscal determine qué se imputa al regidor popular. Pedro Apalategui, letrado del supuesto cabecilla de la trama, el edil de Urbanismo, Gregorio Guerra, aseguró que éste tenía derecho a no declarar contra sí mismo, garantía lesionada una vez que la policía judicial grabó hasta tres citas con el testigo de cargo en las que el edil le reclamaba a éste supuestamente una suma de dinero.

La más incisiva fue Cecilia Pérez Raya, que representa a cuatro de los empresarios acusados de haber pagado las sumas exigidas por los representantes del Consistorio. Alegó que "no se conoce la normativa infringida" porque el Plan General de Ordenación Urbana rige desde 2010.

El fiscal no hizo ascos a la refriega verbal y, sobre el aspecto político del juicio, que Serón ha explotado hasta la saciedad durante cinco años, dijo: "Lamentablemente se ha aludido al término político; esto es un tribunal de Justicia, eso nadie lo puede poner en duda, los procedimientos políticos hace mucho tiempo que terminaron en España".

El tribunal suspendió hasta el día 30. Serón aseguró estar "contento" por encontrarse ya ante la Audiencia. "Esperemos que se acabe la infamia, somos gente honrada, y después de una instrucción desastrosa, pues nunca debimos ser detenidos".

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