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El fiscal pide cuatro años de cárcel para el dueño de un bar por el ruido

Los acusados son el dueño del negocio y uno de sus empleados

el 03 oct 2010 / 18:56 h.

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La Fiscalía de Sevilla pide cuatro años y un día de cárcel para los responsables de un bar de Dos Hermanas por los ruidos “intolerables” de la música que emitían, que afectó “gravemente al sosiego y descanso nocturno” de los vecinos del entorno. La acusación se dirige contra G.B.P., dueño de un bar de la avenida de España, y su empleada S.B.M., que “a diario en horario nocturno y durante las madrugadas de todos los fines de semana” ponían música en el local a un volumen “notoriamente excesivo”.


El escrito del fiscal, al que tuvo acceso la agencia Efe, relata que los acusados habían llegado a instalar una cámara en el exterior de su establecimiento y un espejo “para que el portero viera con tiempo suficiente” la llegada de la Policía Local y así eludir sus sanciones. Incluso así, cuando eran sorprendidos “volvían a conectar la música tras la marcha de los agentes”, según el mismo escrito del ministerio público, que precisa que los dos acusados “conocían perfectamente las graves molestias que continuamente causaban a los habitantes de las viviendas y las constantes inspecciones de la Policía Local”.
La Fiscalía de Sevilla solicita para cada acusado cuatro años y un día de cárcel por un delito contra el medio ambiente, además de una multa de 9.000 euros y el pago de sendas indemnizaciones de 4.000 a dos de las vecinas, en concreto a las que vivían en el primer y segundo piso.


El auto enumera las numerosas inspecciones de la Policía Local entre agosto de 2007 y marzo de 2008, en las cuales advertían a los acusados de que no podían emitir música, lo que desoían en cada ocasión.


De hecho, el 25 de enero de 2008, el Ayuntamiento de Dos Hermanas notificó personalmente a G.P.B. la suspensión de la licencia de su bar, lo que desobedeció. Es más, un precinto de la Policía Local colocado el 28 de abril de 2008 apareció por el suelo 15 días después, cuando en una nueva visita los agentes comprobaron que el negocio seguía funcionando. En este sentido, el fiscal precisa que la Policía Local comprobó que los acusados, si bien mantenían el precinto del reproductor de música, “habían conectado un televisor y un ordenador a un amplificador para emitir música a cualquier volumen, sin pasar por el limitador” en cuestión.


Una medición en la vivienda de una de las mayores afectadas comprobó que a las 0.10 horas se superaban en 2,9 decibelios los límites máximos de inmisión sonora. Como consecuencia de haber estado expuestos reiteradamente a la “intensidad, duración y falta de control sobre la fuerte” de los ruidos, los vecinos se vieron “gravemente afectados en su sosiego, descanso nocturno y conducta” con el consiguiente riesgo.

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