jueves, 17 enero 2019
01:21
, última actualización
Local

El Flaherty cierra tras 17 años al no conseguir renovar el alquiler

El veterano pub irlandés situado frente a la Giralda es un lugar de referencia del turismo extranjero

el 21 nov 2011 / 20:30 h.

TAGS:

Darrell Enright, ante la puerta de su pub irlandés de la calle Alemanes.

El más veterano pub internacional de Sevilla, situado frente a la Giralda y lugar de referencia del turismo internacional, en especial el deportivo, cerrará sus puertas este sábado al no haber conseguido renovar el alquiler de los 500 metros que ocupa en la calle Alemanes, justo frente a la puerta del Perdón de la Catedral. El dueño del Flaherty, que se inauguró en 1994 y tiene 28 trabajadores, lleva dos años tratando de convencer al propietario del local pero ha sido imposible: tras el último recurso judicial, la orden de desahucio es imparable. El ruido de los clientes al entrar y salir del pub ha tenido la culpa, según el propietario del conocido bar internacional, Darrell Enright.

Por ahora los dueños no tienen pensado un traslado, sino amontonar en un almacén el característico mobiliario que trajeron de Irlanda hace 17 años: los bancos de madera con depósito bajo el asiento y alto respaldo; la publicidad antigua, grabada en espejos, de bebidas irlandesas; las vidrieras o los libros. Los tiradores de cerveza negra Guinness, como el resto, serán devueltos.

Las características que tendría que tener un nuevo local, sobre todo el emplazamiento privilegiado del que el Flaherty disfruta, hacen que Enright no confíe en poder continuar su aventura empresarial. "Podría ser más pequeño, en estos momentos tal y como está la situación no harían falta tantos metros, pero no creo que sea fácil encontrar sitio", dice, ya que el Flaherty tiene hasta un patio interior de unos 50 metros y una entrada con soportales con espacio suficiente para veladores.


Enright montó el Flaherty con su familia en la Sevilla posterior a la Expo 92, y cree que su secreto fue "que cuando abrió era muy diferente a todo lo que había; ahora hay otros bares internacionales, pero entonces era el único". Además, "muchos clientes nos dicen que es un sitio donde uno se siente a gusto aunque vaya solo".

El dueño explica que el Flaherty comenzó teniendo una clientela mucho más autóctona, en una época de menor afluencia de turistas, pero su público se fue internacionalizando "por su buena situación" en pleno Centro y porque comenzó a aparecer en numerosas guías de viajes de prestigio. Se convirtió pronto en lugar de referencia deportiva cuando la ciudad ha acogido acontecimientos deportivos en los que la llegada de extranjeros ha sido masiva, ya que siempre ha emitido los encuentros internacionales y ligas extranjeras.

Hoy tiene entre sus asiduos "tanto a sevillanos como a extranjeros residentes en Sevilla, y también quienes vienen de viaje de negocios cada cierto tiempo, que también vuelven", se enorgullece el propietario, que asegura que su clientela "siempre fue buena, tuvimos una buena acogida desde el principio".

Lo que le ha puesto la puntilla al bar, según Enright, es que un familiar del dueño vive en el edificio y le molesta el ruido que hace la clientela, sobre todo al entrar o salir, ya que el recinto está insonorizado. "Le molesta lo suficiente para perder un buen alquiler y para dejar a 28 personas en la calle para poder descansar bien", resume el responsable del Flaherty, que no paga precisamente una renta baja: el alquiler son 20.000 euros al mes.

Después de ofrecerle al propietario del local mejorar la insonorización e incluso un cambio de actividad para que la actividad le resultara menos molesta, al final Enright ha dado por perdida la batalla. Ya asume que esta semana será la última de vida de un pub irlandés del Centro de Sevilla conocido en medio mundo.

  • 1