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El flamenco voló antes

Las jornadas que sobre el vuelo del Cuatro Vientos de Sevilla a la cubana Camagüey se han celebrado en el Alcázar han sacado a la luz muchos puntos y detalles de aquella proeza pero, al margen de la hazaña concluida en tragedia, sorprende verdaderamente que sólo 30 años después de una larga guerra por su independencia...

el 15 sep 2009 / 12:01 h.

Las jornadas que sobre el vuelo del Cuatro Vientos de Sevilla a la cubana Camagüey se han celebrado en el Alcázar han sacado a la luz muchos puntos y detalles de aquella proeza pero, al margen de la hazaña concluida en tragedia, sorprende verdaderamente que sólo 30 años después de una larga guerra por su independencia los cubanos recibieran con júbilo a los aviadores españoles, señal de que, a pesar de la contienda, las relaciones sentimentales entre Cuba y la antigua metrópolis habían sido más fuertes que la saña de un enfrentamiento.

Y al hilo de ello se cae en la cuenta de que mucho antes, en 1904, o sea, cuando sólo habían transcurrido seis años desde 1898 se inauguraba en La Habana su hotel más lujoso, el Hotel Sevilla -es en el que discurren escenas de la segunda parte de El Padrino- donde hasta los azulejos de su decoración son sevillanos.

Quizás en ello tuviera que ver la afición por el flamenco de José Martí. En sus Versos sencillos, donde también está Guantanamera, hay un poema, escrito mucho antes de la independencia en su exilio neoyorkino, a una bailaora: ?Y sale en bata y mantón,/ La virgen de la Asunción/ Bailando un baile andaluz.

Pero la que más impresión le produjo fue la sevillana Carmencita Dauset, con poca memoria aquí (Marta Carrasco sabrá seguramente de ella), que inspiró al líder cubano un artículo encendido: ¡A un rincón las coristas... que baja, sacudiéndose las enaguas y con la cabeza mirándose en ellas, la de Triana, la de jazmín al pelo que llaman la Carmencita? se oye el taconeo, el barrido, el punteo de aquel pie de cisne que borda en las tablas. Y cuando se va, desganada y perezosa, parece que se ha ido un rayo de sol. El Cuatro Vientos voló en 1933; Sevilla y el flamenco lo habían hecho antes.

Antonio Zoido es escritor e historiador.

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