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El FMI alerta del "riesgo de que la gente viva más de lo esperado"

el 11 abr 2012 / 17:34 h.

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Los países deberían incrementar la edad legal de jubilación de  acuerdo con el aumento de la esperanza de vida, según ha planteado el  Fondo Monetario Internacional (FMI), que recomienda establecer reglas  automáticas que faciliten este proceso cuando fuera necesario.

"Los países deberían subir la edad de jubilación a la par que  crece la esperanza de vida", explicó la institución internacional,  que sugiere que, ante la controversia que suscitan estos procesos,  sería recomendable "establecer reglas automáticas que lo faciliten  cuando fuera necesario".

En este sentido, el FMI planteó que si la esperanza de vida  aumenta en un año, la edad de jubilación debería retrasarse a su vez  en un año. "Se trata de un proceso dinámico", explicó la entidad.  

De hecho, para la institución dirigida por Christine Lagarde  retrasar la edad de jubilación prolonga el período de acumulación de  recursos jubilatorios y acorta el período de uso de los mismos.  

"Es importante que las entidades que ofrecen pensiones puedan  actuar con flexibilidad: si no es posible incrementar las  contribuciones o subir la edad de jubilación, posiblemente haya que  recortar las prestaciones"
, advirtió.

AUMENTO DE LOS COSTES DE ENVEJECIMIENTO.  

Por otro lado, el FMI ha avisado de que si el promedio de vida  para 2050 aumentara tres años más de lo que se espera actualmente,  "los costes del envejecimiento, que ya son enormes, podrían aumentar  50%".  

La institución apuntó que una longevidad inesperada más allá de lo  que recogen las previsiones constituye "un riesgo financiero" para  los gobiernos y las entidades que ofrecen prestaciones definidas, que  tendrán que pagar más de lo esperado en pensiones y prestaciones de  la seguridad social.  

Así, reconoció que, aunque los Gobiernos y las entidades del  sector privado que ofrecen pensiones se han estado preparando para  las consecuencias financieras del envejecimiento de la población, se  han basado en proyecciones demográficas de base que en el pasado han  subestimado constantemente cuántos años vive la gente. Por su parte,  los particulares se exponen al riesgo financiero de agotar los  recursos jubilatorios.

Además, añadió que el riesgo debe estar debidamente distribuido  entre los particulares, los organizadores de los planes de pensiones  y el gobierno, y sugiere que la posibilidad de recurrir a los  mercados de capital para transferir el riesgo de longevidad de los  planes de pensiones a quienes tienen más capacidad para gestionarlo.   

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