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El fútbol necesita reafirmar su tolerancia cero contra la violencia

Este fin de semana se han registrado dos incidentes muy serios ligados al mundo del fútbol. El primero de ellos se produjo la noche del sábado en el Estadio Olímpico de la Ciudad Condal, cuando aficionados radicales del F.C.Barcelona empezaron a tirar bengalas sobre una grada abarrotada de seguidores del Espanyol.

el 15 sep 2009 / 15:55 h.

Este fin de semana se han registrado dos incidentes muy serios ligados al mundo del fútbol. El primero de ellos se produjo la noche del sábado en el Estadio Olímpico de la Ciudad Condal, cuando aficionados radicales del F.C.Barcelona empezaron a tirar bengalas sobre una grada abarrotada de seguidores del Espanyol. Cualquiera que siguiera el partido por televisión pudo darse cuenta del peligro generado por una actitud tan irresponsable y sorprendente en un recinto donde, se supone, hay medidas de seguridad extraordinarias: el impacto de un artefacto pirotécnico de este tipo puede causar graves quemaduras a quien tenga el infortunio de ser alcanzado. Hubo sin embargo suerte: los incidentes se saldaron con sólo un herido leve y los cinco salvajes que tiraron las bengalas, un grupo de veinteañeros de Girona, fueron detenidos después del partido por los mossos d'Esquadra.

El segundo de los acontecimientos ocurrió ayer por la tarde en Madrid, donde la Policía Nacional detuvo en los prolegómenos del Atlético de Madrid-Sevilla F.C a 18 aficionados sevillistas por desórdenes públicos, riñas tumultuarias y una agresión a un agente de seguridad. Los ultras llevaban 42 bates de béisbol, dos armas blancas, tres bengalas, cuatro cohetes y un spray.

Las preguntas que surgen en ambos casos son obvias: ¿Cómo se deja que radicales como los Boixos Nois campen a sus anchas por un estadio y se dediquen a tirar bengalas incendiarias contra familias que llevan a sus hijos a ver un partido de fútbol? ¿es que no se detectó en los accesos al coliseo de Montjuic que llevaban escondido todo un arsenal pirotécnico?; y segundo, ¿para qué quiere alguien llevar un bate de béisbol a un encuentro de liga en el Vicente Calderón? Seguro que para nada bueno.

Los psicólogos y expertos en conducta social sostienen que en el fútbol se reproducen a escala las actitudes violentas que se registran en la sociedad y que los grupos radicales, con su parafernalia y su lenguaje belicoso, terminan por amparar en su seno a personas asociales que usan el fútbol como pretexto para descargar su odio y su frustración. Ante estas actitudes, sólo hay una receta eficaz: el fomento de la tolerancia cero con este tipo de acciones, tanto desde el ámbito policial como desde las direcciones de los clubes de fútbol.

En su momento así lo hizo el F.C.Barcelona cuando impidió la entrada en el Nou Camp de los ultras de los Boixos Nois. No basta con que los jugadores de dos equipos salgan al campo con una gran pancarta en la que se lea un no a la violencia. Se necesita también que estos perturbados aprecien el rechazo social generado por su conducta y que pierdan el favor de esas directivas y consejos de administración que terminan por disculpar estas acciones con la excusa de que son hechos puntuales. No cabe más que la firmeza y el repudio, En caso contrario, los episodios de violencia seguirán brotando y llegará el día en que se lamentará otra tragedia como las que ya hemos vivido en campos españoles o las que vemos por televisión de estadios de otros países donde los radicales causan estragos con su actuación.

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