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El futuro: novísimos y resucitados

La temporada 2014 alumbró nombres que deberían contar en el tablero de juego de la campaña que está a punto de comenzar. El caso de Pepe Moral fue paradigmático.

el 01 feb 2015 / 12:32 h.

Pepe Moral, en pleno triunfo en la Maestranza de Sevilla. / J. M. Paisano Pepe Moral, en pleno triunfo en la Maestranza de Sevilla. / J. M. Paisano

La recentísima presentación de la feria de Castellón ha puesto en evidencia un dato alarmante: es posible que las grandes empresas no estén demasiado interesadas en los toreros que vienen pidiendo paso. Pero el dato más descorazonador es que las primeras figuras –escudadas en la absurda negativa a abrir plaza– tampoco andan dispuestas a dar cancha a esta nómina de toreros de alternativa más reciente que deberían ocupar el puesto de otros nombres ajados y bastante quemados en las ferias del primer circuito. Con este panorama, las auténticas promesas que asomaron la cabeza en la temporada que se fue lo siguen teniendo crudo. Igual que otros toreros de doctorado más lejano que aprovecharon el tope del último vagón para recuperar el tren de sus vidas.

Es el caso de Pepe Moral, que merece una mención especial. El diestro palaciego se coló por los pelos –gracias a una mano providencial que revocó el cartel previsto– en la programación de la temporada sevillana. A priori, sólo tenía un cartucho que quemar después de casi un lustro en barbecho: era el día del Corpus y en la plaza de la Maestranza; en un festejo prácticamente de circunstancias. Y el matador acabó sorprendiendo al gran público por un toreo de compás abierto, viaje largo y trazo desgarrado que hizo que muchos se frotaran las manos. Pero ese concepto no era ninguna novedad para el escaso aficionado avezado que sabía que Pepe –sabia y pacientemente preparado por el maestro Manolo Cortés– no podía fallar. Aquel faenón al buen sobrero del Conde de la Maza le resucitó taurinamente y le puso en el boca a boca de los mejores jueces, los propios profesionales:_«No sabéis como ha estado Pepe en Sevilla...»

Las incomprensibles circunstancias del negocio taurino y la falta de imaginación de sus gestores limitaron la temporada de Pepe Moral a seis únicos compromisos, casi todos en plazas grandes. El primero llegó casi un mes después en Pamplona. Y hubo oreja de peso. El día de la Virgen volvió a puntuar con nota en Las Ventas de Madrid pero el aficionado pudo comprobar el valor y la calidad del diestro palaciego en una corrida televisada desde Albacete. Ya no cabían dudas y Moral cogió una sustitución en la feria de San Miguel volviendo a dejar el pabellón muy alto en una corrida para olvidar. Le esperaba un bombón para acabar, en cartel de figuras y en la placita de Zafra, que abandonó a hombros el 4 de octubre junto a El Juli y Perera. Su nombre debería contar –y mucho– para la confección de la temporada que se acerca. Pero no lo vemos por ningún lado.

El caso de Pepe Moral no fue el único aunque quizá sí es el más flagrante. Un repaso al escalafón nos arroja otros nombres; tampoco demasiados. A la cabeza de esa baraja de futuribles se encuentran el gaditano David Galván –un auténtico virtuoso por cuajar– y el valeroso diestro charro Juan del Álamo, que contaron en las quinielas de la empresa Pagés para recomponer los platos rotos que había dejado la polémica ausencia de las primeras figuras.

A esta lista hay que añadir el nombre de Saúl Jiménez Fortes, un singular torero malagueño que suma torpeza corporal y valor espartano a partes casi iguales. Ha ganado en la calidad de su concepto pero la sucesión de percances evitables hace peligrar su capacidad y no le ha permitido desarrollar sus progresos. El valor no es infinito y el amontonamiento de cornadas acaba pasando una factura irremediable... mucho cuidado. Cerramos esta lista con otro torero nuevo que logró sorprender a propios y extraños el día de su alternativa sevillana: hablamos del espartinero Javier Jiménez, que ha añadido a su contrastada solidez, una mayor frescura de ideas y una capacidad de resolución que podría dar más de una alegría cuando le den cancha. Hay otros casos de toreros con posibilidades –de alternativas más o menos recientes– que vegetan en las orillas estancadas del toreo. Son los casos de Miguel Ángel Delgado, Alfonso Oliva Soto, Esaú Fernández, Juan Leal... Podríamos seguir añadiendo nombres pero los puestos son tan pocos...

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