Economía

El G-20 apremia a Europa a zanjar la crisis de deuda y evitar contagios

Las principales economías del mundo reclaman a la Eurozona que amplíe la capacidad del fondo de rescate europeo.

el 15 oct 2011 / 19:52 h.

Los responsables de Finanzas de las 20 principales economías del mundo, agrupadas en el G-20, volvieron a dar un tirón de orejas a los países del euro, a los que ayer reclamaron con rotundidad que busquen soluciones para impedir que la crisis de deuda soberana que azota a Europa se contagie al resto del mundo. Y, entre esas posibles salidas, marcaron una en concreto, dotar de mayor capacidad al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, más conocido como fondo de rescate europeo dotado, con 440.000 millones de euros y diseñado para países con problemas de deuda.

El G-20 considera que solo así podrá aumentar su capacidad de respuesta ante una nueva crisis y disipar las dudas de los mercados sobre su capacidad para proteger a Italia y España, los países que están en el punto de mira.

"Esperamos decisiones adicionales que potencien la fuerza del fondo para controlar el contagio, así como el resultado del Consejo Europeo del 23 de octubre", aseguraron sobre la situación de la Eurozona. Y es que ése será un encuentro vital para zanjar uno de los capítulos que más quebraderos de cabeza está dando a los países que comparten el euro, que no es otro que las dudas que existen sobre las necesidades reales de recapitalización de sus bancos.

De hecho, la cumbre estaba inicialmente prevista para mañana y el martes, aunque el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, decidió aplazarla para tener más tiempo para preparar la recapitalización de la banca comunitaria, perfilar el segundo rescate de Grecia y llevar una propuesta concreta de refuerzo del fondo de rescate.

De vuelta al G-20 reunido en París, los ministros de Finanzas respaldaron además que el Fondo Monetario Internacional (FMI) "disponga de recursos adecuados" para hacer frente a crisis financieras como la actual.

En su declaración final, los países miembros se comprometen además a seguir proporcionando, a través de sus bancos centrales acceso al crédito para garantizar la liquidez del sistema financiero y también que las entidades estén "adecuadamente" capitalizadas.

En esta línea precisaron que "nos aseguraremos de que los bancos están lo suficientemente capitalizados y tengan el acceso suficiente a los fondos. Los bancos centrales han tomado acciones decisivas en este sentido y seguirán preparados para aportar a los bancos centrales la liquidez necesaria".

El ministro francés de Finanzas, François Baroin, cuyo país es presidente de turno del G-20, adelantó que en la próxima cumbre de líderes de este grupo que se celebrará en Cannes en noviembre se formularán propuestas para hacer que el FMI tenga los recursos adecuados y pueda "hacer frente a sus responsabilidades sistémicas".

Sin concretar de qué manera, sí precisó que el acuerdo del G-20 es que el FMI "disponga en todo momento de fondos para reaccionar a cualquier crisis global". "No ha habido modalidades de ampliación del fondo", sino que en el contexto de contribuir a la estabilidad "tendrá que tener recursos adecuados, adaptados". Tanto EEUU como los países emergentes se han mostrado partidarios de apostar por aumentar estos fondos.

Pese a estos mensajes, en la reunión no se abordaron los detalles de una eventual recapitalización de algunas entidades financieras europeas, ya que es una cuestión que, según la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, tendrá que ser concretada por los países del euro en el próximo Consejo Europeo.

Salgado aseguró, tras participar en la reunión, que no existe ninguna propuesta de la Autoridad Bancaria Europea -encargada de hacer las pruebas de estrés a las entidades europeas- del ratio de capital de máxima calidad que les podría exigir en unos nuevos exámenes de solvencia.

Con este argumento, evitó pronunciarse sobre las informaciones que señalan que ese ratio será el 9% -a propuesta de Alemania y Francia-, frente al 5% exigido en las pruebas de resistencia de julio, aunque recordó que la banca española está sujeta por ley a una exigencia de capital de máxima calidad de entre el 8% y el 10%, en función del origen de los recursos.

La vicepresidenta sí se alineó con Francia y Alemania para defender una tasa global sobre las transacciones financieras. "España, junto con Francia, Alemania y algún otro país, cree que es una buena idea y que tiene todo el sentido", aunque agregó que no se espera un debate en profundidad sobre este tema hasta la cumbre del G-20 de Cannes.

Fue uno de los asuntos que se mencionó durante el debate. "Entendemos que esta tasa debiera tener un carácter global". De momento, la discusión está solo en el ámbito europeo, en el que hay coincidencia en la necesidad de gravar "los únicos servicios no sujetos al pago del IVA".

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