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El G-20 presionará mañana a la UE para que dé una solución definitiva a la crisis de deuda

Los líderes europeos tratan de salvar el plan anticrisis pese al  referéndum en Grecia.

el 02 nov 2011 / 11:08 h.

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Los líderes de los países industrializados y emergentes del G-20  presionarán mañana a la Unión Europea durante la cumbre que celebran  en Cannes para que dé una solución definitiva a la crisis de deuda  por considerar que se trata de la mayor amenaza a la estabilidad  financiera mundial y que puede provocar la recaída en la recesión.

Los dirigentes de la eurozona tratarán de salvar el plan global  anticrisis que acordaron en la cumbre del 26 de octubre, y que se ha  derrumbado sólo una semana después por la decisión del primer  ministro griego, George Papandreu, de convocar un referéndum sobre  las condiciones del segundo rescate a Atenas. Pese a ello, tanto el  presidente francés, Nicolas Sarkozy, como la canciller alemana,  Angela Merkel, sostienen que se trata de la "única vía posible" para  salir de la crisis.

La de Cannes es la sexta cumbre del G-20 tras el agravamiento de  la crisis financiera a finales de 2008 y la última a la que asiste el  presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Zapatero ha  logrado que España entre y consolide su presencia en este foro de  coordinación económica mundial.

El nuevo agravamiento de la crisis griega ensombrecerá el resto de  los temas inicialmente previstos en la agenda del G-20, como la  regulación financiera y de los mercados de derivados y materias  primas, la definición de una lista de bancos sistémicos en todo el  mundo, la lucha contra la corrupción o la creación de una tasa  mundial a las transacciones financieras internacionales.

Tanto Estados Unidos como China han reclamado en las últimas horas  a la UE que acelere la puesta en práctica del plan contra la crisis  de deuda aprobado el 26 de octubre con el objetivo de frenar la  inestabilidad en los mercados. De hecho, el presidente  norteamericano, Barack Obama, tiene previsto reunirse con Merkel y  Sarkozy antes del inicio del G-20.

El plan de la UE incluye la condonación del 50% de la deuda griega  en manos de la banca y un segundo rescate de 130.000 millones de  euros a cargo de la UE y el FMI, el refuerzo del fondo de rescate  para países endeudados con el objetivo de que alcance un billón de  euros mediante el apalancamiento y la recapitalización de la banca  con 106.000 millones para que resista a la crisis.

La prioridad para la eurozona en Cannes tras el anuncio griego es  salvar todo lo posible de este plan. Y aunque no está previsto  oficialmente, no se descarta que los líderes europeos aprovechen la  ocasión para pedir a China, Japón u otras economías emergentes que  contribuyan al vehículo de inversión que la UE tiene previsto poner  en marcha para fortalecer el fondo de rescate y frenar así el  contagio griego a Italia o España.

Los europeos quieren que la cumbre de Cannes "ayude a restaurar la  confianza mundial, respaldar el crecimiento sostenible y la creación  de empleo y mantener la estabilidad financiera", según la carta  conjunta enviada al resto de socios del G-20 por parte del presidente  del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el presidente de la  Comisión, José Manuel Durao Barroso.

La UE defenderá en la reunión que no es la única responsable de  los desequilibrios económicos internacionales. "Necesitamos una  acción conjunta por parte de todos los socios del G-20", sostienen  Van Rompuy y Barroso.  

Por ello, los europeos quieren que el G-20 dirija recomendaciones  a otras grandes economías del mundo para que corrijan sus propios  problemas. Así, los líderes Europeos reclaman que de Cannes salga un  mensaje claro hacia Estados Unidos para que acelere la "consolidación  fiscal".

"EEUU tiene un problema importante de desequilibrio de ahorro.  Tienen un inmenso déficit presupuestario y una deuda creciente y  deben reequilibrar sus cuentas públicas de forma creíble y a largo  plazo. Es impensable que un país de la dimensión de EEUU pueda tener  cuentas públicas tan desequilibradas", señala un alto funcionario  europeo.

Sin embargo, el presidente Obama tiene previsto aprovechar la  cumbre de Cannes para defender su plan de empleo, que choca con la  defensa de la austeridad y los recortes por parte de la UE como  receta para salir de la crisis.

En cuanto a China, el G-20 le volverá a recomendar que aumente el  consumo doméstico y, probablemente, que deje apreciar el tipo de  cambio del yuan. "Por parte de China, se trata de la manera de ver  cómo su superávit puede aprovecharse para el crecimiento mundial, lo  que implica una política de tipos de cambio más ajustada a la  realidad y que permita a los chinos comprar más al exterior que  vender al exterior", señalan en la UE.

Los líderes europeos aprovecharán la cumbre de Cannes para  reclamar un refuerzo de los recursos del Fondo Monetario  Internacional (FMI) con el fin de atender a los países afectados por  la crisis.  

El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso,  aprovechará la reunión para defender de nuevo la creación de una tasa  a las transacciones financieras internacionales, pero no se espera  ningún avance en este sentido por el rechazo de Estados Unidos.  Bruselas ya ha propuesto que la tasa se cree primero sólo en la UE, a  partir de 2014, y ha calculado que podría recaudar 55.000 millones de  euros al año. Pero tanto Londres como el Banco Central Europeo se  oponen.

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