Economía

El G20 acuerda mantener las medidas de estímulo fiscal

El Reino Unido propone una tasa sobre las transacciones financieras internacionales

el 07 nov 2009 / 20:28 h.

Geithner (EEUU) arregla la corbata de Darling (el Reino Unido), ante Lagarde (Francia).

Los ministros de Finanzas del G20 se comprometieron ayer a mantener los estímulos a la economía hasta que se afiance la recuperación y a analizar, entre otras, la propuesta británica de introducir una tasa sobre transacciones financieras internacionales.

Al término de su tercera y última reunión de este año, en la localidad escocesa de Saint Andrews, los ministros y gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los 20 (economías ricas y emergentes) constataron que la recuperación económica en el mundo es "desigual" y aún "depende del apoyo" político.

Tanto el ministro británico de Economía, Alistair Darling, como el secretario del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner, destacaron que hay que mantener las incentivos y ayudas a la economía para evitar socavar la recuperación. "Nadie cree que el trabajo esté hecho", dijo Darling, mientras que, para Geithner "el crecimiento es el imperativo".

En un comunicado conjunto, el G20 anunció la creación de un Marco del G20 para un crecimiento equilibrado, sólido y sostenible, que requerirá a cada país aportar datos sobre sus políticas económicas y proyecciones de crecimiento.

Esta información, que debe estar lista para enero, será auditada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tendrá que asegurarse de que se ciñe a los objetivos generales del G20 para apuntalar una recuperación sostenible.

De acuerdo con el comunicado, los ministros acordaron también desarrollar en el futuro "estrategias de salida" conjuntas de las políticas de estímulo, para evitar entorpecer la recuperación con medidas unilaterales para, por ejemplo, atajar el déficit o la inflación.

La reunión de Saint Andrews, que partía con el objetivo principal de cimentar los acuerdos alcanzados en la cumbre de líderes del pasado septiembre en Pittsburgh (EEUU) -entre ellos la creación del mencionado Marco del G20-, acabó acaparada en parte, sobre todo en los medios de comunicación, por el lanzamiento por parte del Reino Unido de una propuesta de tasación de las transacciones financieras.

Al inicio de la cita, el primer ministro británico, Gordon Brown, instó al G20 a promover un nuevo "contrato social" con los bancos, de forma que, en caso de futuras crisis, no fuera el contribuyente el que tuviera que asumir el peso de un eventual rescate. Según Brown, ese nuevo contrato buscaría asegurar financiación de emergencia mediante, entre otras posibles opciones, la imposición de una tasa global sobre las transacciones financieras internacionales, aunque también podría considerarse un programa de seguros bancarios o la creación por parte de las instituciones de reservas de contingencia.

La propuesta de una tasa internacional -una iniciativa a la que hasta ahora se había opuesto Gran Bretaña- fue acogida con cautela por los miembros del G20, y países como Brasil y España señalaron que ya tenían mecanismos para asegurar que los bancos podían hacer frente a sus pérdidas.

Aunque la propuesta no se debatió formalmente en la reunión, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, declaró posteriormente que habría que considerarla, si bien dijo que personalmente no estaba "convencido".

En todo caso, los países del G20 acordaron remitir al FMI para su análisis una serie de iniciativas -entre ellas la británica- sobre cómo el sector financiero puede contribuir para compensar las aportaciones públicas para rescatar el sistema.

En la reunión de Saint Andrews también se trataron temas abordados en Pittsburgh, como los límites a las primas de los banqueros.

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