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Economía

El ganadero sin ‘DNI’ para cada cerdo ibérico será ‘expulsado’ el 1 de abril

Día 31 de marzo: límite para el registro telemático Ítaca. Si no es así, prohibido usar la palabra ibérico.

el 02 mar 2015 / 12:00 h.

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ConstantinaNunca un simple clic al ratón tuvo tanta repercusión en el campo. Los ganaderos de cerdo que no tengan inscrita su cabaña el próximo 31 de marzo en el registro telemático Ítaca (www.iberico.com/itaca.php) no podrán comercializar sus animales como ibéricos aunque tengan la pureza de raza o hayan comido bellota hasta saciarse. El perjuicio económico que puede acarrear el despiste es sustancial, y más para los más caros: aquellos criados en la dehesa y alimentados en montanera. Y no hay más plazos. En concreto, todos los ganaderos deben estar inscritos en este sistema de control establecido por la Norma de Calidad del Cerdo Ibérico, que en suma trata de garantizar la trazabilidad de los productos cárnicos que salen a la venta y, por tanto, que no te den gato por liebre, que en este caso particular serían blanco por ibérico o cebo por bellota. ¿Qué han de hacer? Por lo pronto, tienen hasta el 31 de marzo para subir a la web sus datos personales y los de sus fincas y ganaderías, dando de alta a los animales reproductores (machos y hembras) que hayan sido certificados por el Libro Genealógico o las entidades de inspección, dependiendo de si van o no destinados a cría en pureza racial. Desde el momento del alta como usuario en el sistema Ítaca será obligatorio realizar la totalidad de las comunicaciones previstas. Es decir, desde el día 1 de abril hay que detallar el nacimiento de los lechones y la identificación con crotal (por así decirlo, pasaporte o DNI) de cada animal. Desde la patronal agraria Asaja advierten: la fecha del parto es importantísima dadas las edades mínimas que la Norma de Calidad fija para cebar y sacrificar. Desde el 1 de julio de 2015, asimismo, será obligatorio presentar la comunicación de sacrificio (hasta ese día es recomendable aunque voluntaria). Y, de nuevo, cuidado: los cochinos que lleguen al matadero sin ese trámite telemático «no tendrán precintadas sus piezas», y esto, en román paladino, equivale a que no podrán usar la palabra ibérico. Y una última fecha: desde el 1 de septiembre de este año, todos los cerdos sacrificados tienen que llevar el crotal de alimentación, para así determinar dónde se ha engordado el animal. Por tanto, desde el 1 de octubre próximo, coincidiendo con la montanera (el cerdo se alimenta de bellotas y pastos de la dehesa), el sistema Ítaca estará completado. Los crotales, que incluyen el código de explotación y sirven para cumplir las obligaciones legales de identificación animal, se pueden solicitar «a cualquier fabricante» siempre y cuando se seleccione a través de la web. «Los ganaderos e industriales del ibérico nos aseguraremos de que en este sector no volvamos a crear una burbuja como la que tuvimos hasta 2009, con producciones de más de un millón de cerdos ibéricos de bellota, un volumen de producción irreal e inasumible para la capacidad de nuestras dehesas, que según las campañas de montanera, oscila entre los 250.000 y los 500.000 cochinos por año. Con la Norma de Calidad, los cochinos que estén certificados como bellota, sí serán realmente de bellota». Son palabras del presidente de la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici) y de la Mesa Nacional del Ibérico de Asaja, José María Molina, durante unas recientes jornadas ganaderas celebradas en la localidad sevillana de Cazalla de la Sierra. En ellas, Asici difundió los datos de sacrificios de la pasada campaña. Y aunque aún son provisionales, ya hablan de una recuperación de la ganadería ibérica. En efecto, por los mataderos españoles pasaron 2.387.844 de animales, con crecimiento del 9,82 por ciento respecto a un 2013 que fue el peor desde que, allá por 2008, estallara semejante burbuja. Ésta se sumaría a la propia crisis económica para golpear con suma dureza a este sector que aún trata de levantar cabeza. En 2011 el número ascendió a 2.832.962. De los sacrificios del año pasado, 1.637.640 (un 60 por ciento) eran cerdos ibéricos de cebo, 320.414 eran de cebo de campo (los que más crecieron) y 429.790 eran de bellota (los más apreciados y caros).

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