Cultura

Un retrato de Sevilla en piedra

Vandalismo, retrasos urbanísticos, patrimonio olvidado... los fondos recuperados en Laverán dibujan una ciudad que no cambia con los siglos

el 01 ago 2014 / 18:49 h.

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garaje-laveran A finales delsiglo XIX, elAyuntamiento de Sevilla creó un Museo Arqueológico municipal, que estuvo instalado desde 1886 en la Torre de DonFadrique, dentro del antiguo convento de Santa Clara.En los años cuarenta, cedió sus fondos al nuevo museo de rango provincial, que ampliaba sus instalaciones mudándose a su sede actual, en el antiguo Pabellón del Renacimiento de la Expo de 1929.Sin embargo, no todas las piezas fueron trasladadas, quedando muchas de ellas depositadas –y casi abandonadas– en las estancias del espacio monacal y en sus jardines. Siete décadas después, el Consistorio se ha propuesto recuperar estas obras, restaurarlas e inventariarlas, con miras a su estudio y difusión. Y para que todo este proceso no padezca estrecheces ni falta de recursos, elInstituto de la Cultura y las Artes ha dedicado el antiguo Garaje Laverán (en la calle Baños), un conocido edificio del centro de la ciudad de titularidad municipal, reconvertido ahora en almacén de bienes culturales, en lo que podría llegar a ser el embrión de un futuro instituto local de patrimonio histórico. El depósito del Garaje Laverán, inaugurado ayer por el alcalde, JuanIgnacio Zoido, atesora los azulejos encontrados a principios de este mandato en el convento de Santa Clara, piezas cerámicas, dibujos preparatorios y documentación de la antigua fábrica alfarera Santa Ana de Triana, así como la primitiva fachada del museo arqueológico municipal, una importante colección de lápidas con inscripción epigráfica, capiteles, escudos municipales del siglo XVIII y restos de los fustes y decoración de la casa consistorial, que han sido convenientemente limpiados y colocados como ejemplo del esplendor del edificio renacentista del siglo XVI. De la restauración de las piezas se ha encargado Pilar Soler, de la empresa Metis Conservación, y de la catalogación e investigación el arqueólogo de laGerencia de Urbanismo Óscar Ramírez, que ayer brindaron a los medios de comunicación un recorrido por este enclave cultural de la ciudad, todo un túnel del tiempo que, si se mira con atención, permite conocer cómo era la Sevilla de hace siglos. Y descubrir que no hemos cambiado tanto. Son precisamente las lápidas con inscripciones epigráficas las que más luz arrojan sobre nuestro pasado. Aunque es difícil identificar cuáles de las encontradas en la Torre de DonFadrique son originales retiradas de sus enclaves y cuáles copias o bocetos, es en su contenido donde radica su valor. Una de ellas estaba instalada en el antiguo paseo de Bellaflor, a la altura de lo que hoy son los Jardines delCristina. «Se prohíbe hacer daño a los árboles y a todos los elementos que aquí se encuentran.Y si alguien lo hace por segunda vez, irá a la cárcel». Ésta era la advertencia que, sin necesidad de ordenanza municipal alguna, pretendía poner freno al vandalismo que, ya en el sigloXVIII, amenazaba la conservación de las zonas públicas de la capital. También se pueden contemplar en Laverán piezas de las antiguas puertas de Sevilla, ya desaparecidas. En concreto, una serie de lápidas que fueron colocadas en elXVIII para recordar las obras públicas que se realizaron tras las inundaciones, similares a las que todavía pueden verse en pórticos como el de la Macarena. Otra prueba de que Sevilla tampoco ha cambiado nada con los años es una primera piedra –de alguna obra desconocida todavía– localizada en el jardín de Santa Clara, con la fecha de colocación grabada (18 de mayo de 1902), pero claramente corregida con una sobreinscripcción.La primera fecha dada era el 17 de mayo, lo que demuestra que los retrasos no son algo nuevo en la capital hispalense. Los investigadores especulan sobre que pueda ser la primera piedra de algún pabellón del 29, aunque todavía deben confirmarlo. Y aunque no esté en el garaje, porque ha sido imposible trasladarlo, otro de los hallazgos de este proceso ha sido una imponente escultura en bronce de Fernando VII, de tres metros, que ha ido pululando por distintos rincones de la ciudad, desde los jardines de San Telmo a la espalda delPabellón de Perú, de donde se retiró en 1930. Aunque le faltan algunas piezas, su estado de conservación es bastante bueno, según comentó el arqueólogo de Urbanismo, que destacó el valor artístico de esta pieza, fabricada en Francia, que podrá contemplarse cuando se reabre al completo Santa Clara. Al margen de los contenidos, el propio garaje posee un valor histórico.Con un siglo de historia, fue construido entre 1912 y 1915 por el arquitecto Antonio Gómez Millán, con un diseño con claros vínculos modernistas y soluciones tradicionales, que posteriormente abundaron en el regionalismo. Este centro se engloba en el proyecto Patrimonium Hispalense y será usado como centro de restauraciones e investigación. Además, se abrirá al público puntualmente, con visitas concertadas. Y ya hay fecha para la primera cita. Será el día 3 de octubre, coincidiendo con la Noche enBlanco, en la que abren la mayoría de los museos de la ciudad.

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