Local

El gen que eclipsa los cultivos

Las plataformas antitransgénicos quieren concienciar de sus riesgos

el 03 abr 2010 / 19:01 h.

TAGS:

Recientemente, la UE ha aprobado la producción de la patata transgénica.

Con la polémica encendida, pero aún sin la necesaria conciencia social, y cuando aún no es sabido si son más los beneficios que los perjuicios de los alimentos producidos bajo una modificación genética, la Unión Europea aprueba la producción de cinco nuevos cultivos transgénicos, entre ellos la patata.

Este primer tubérculo transgénico, propiedad de Basf y que la Comisión asegura que está destinado a piensos para animales, se convirtió hace dos años en la patata caliente para los ministros de Agricultura de la Unión Europea, que diferían sobre su inocuidad. España siempre apoyó su comercialización. De hecho, las organizaciones apuntan a que en nuestro país se cultiva el 80% de los transgénicos autorizados y que la mayoría del maíz y soja para piensos y agrocombustibles que importa también lo son.

La aquiescencia española es el motivo de reivindicación de las plataformas autonómicas en contra de los OMG -organismos modificados genéticamente- creadas al amparo de ecologistas que alegan la desaparición de la biodiversidad, asociaciones agrarias que temen al control de las multinacionales y la pérdida de identidad campesina, y organizaciones en defensa del consumidor que alertan sobre la amenaza de los productos transgénicos no etiquetados como tal.

Y es que, como adujo el secretario general de Facua, Rubén Sánchez, en la presentación de Andalucía Libre de Transgénicos, la normativa europea permite que los alimentos manipulados no sean etiquetados, puesto que el recelo que ya existe entre la ciudadanía haría que no los comprase. Ante esto, "existen riesgos graves para el consumidor", que, ante su desconocimiento, carga en su cesta de la compra con productos que, según Sánchez, pueden tener insertos genes resistentes a los antibióticos. Alergias y otras enfermedades acreditan otros, debido a la nueva alimentación.

En lo que respecta a los agricultores, éstos consideran que "se trata de una vuelta de tuerca de las multinacionales a los trabajadores del campo de un nuevo feudalismo, porque con los transgénicos vienen a controlar las semillas que es patrimonio común de los agricultores". El responsable estatal de COAG, José Manuel Benítez, rechaza así los cultivos de este tipo, que asegura que afectan directamente sobre las cosechas propias. Como ejemplo, Aragón, "donde el 90% de la agricultura de algodón ha desaparecido y ahora depende de la explotación de las empresas proveedoras".

Las asociaciones que apoyan esta campaña critican la "demagogia" de las empresas productoras de alimentos transgénicos, que alegan que gracias a ellos se aumenta la producción pudiendo así "acabar con el hambre en el mundo", algo que choca "directamente con la autoalimentación, tan necesaria en el Tercer Mundo".

En definitiva, la innovación en materia alimentaria levanta evidentes recelos pero, sobre todo, es "la opacidad gubernamental y el ocultamiento de los compuestos de los alimentos en sus envasados" lo que provoca desazón entre lo que ven riesgos en los transgénicos.

Y en pos de una sensibilización social la plataforma Andalucía libre de transgénicos pone en marcha inciativas para movilizar a la ciudadanía a través de la Semana Estatal de Lucha entre el 12 y el 16 de abril que culminará con una manifestación en Madrid el 17 del mismo mes.

  • 1