Local

El Giraldillo sigue invicto

La veleta está en excelente estado cuatro años después de su restauración, según los estudios del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

el 16 oct 2009 / 19:09 h.

TAGS:

La restauración del IAPH fue reconocida con el Premio Nacional de Restauración y Conservación del año 2006.
En 1568 un imponente ingenio mecánico coronó la Giralda señalando la dirección de los vientos de una nueva era. Hoy día, el Coloso de la Fe Victoriosa, popularmente bautizado como el Giraldillo, sigue ganando su batalla contra el paso del tiempo. Ni su conservación ni su funcionamiento corren peligro, por ahora, cuatro años después de su rehabilitación.


El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) asegura que no se ha detectado "anomalía" alguna en ninguno de los parámetros estudiados durante casi cinco años. Goza, pues, de un excelente estado de conservación pese a los vientos, las temperaturas y la corrosión que soporta.

Román Fernández-Baca, director del IAPH, y Lorenzo Pérez del Campo, jefe del Centro de Intervención del Instituto, presentaron ayer El Giraldillo, la veleta del tiempo. Proyecto de investigación e intervención, un libro en el que se recuerda cómo los expertos ganaron la batalla al Cabildo y lograron devolver la veleta original a lo más alto de la Giralda. Nada de copias. Y es que la escultura de bronce del siglo XVI volvió a su emplazamiento el 22 de julio de 2005 después de casi siete años en el taller del IAPH (en el que entró el 4 de diciembre de 1998) y en las Atarazanas, donde 77.000 personas pudieron contemplarlo a ras de suelo del 22 de octubre de 2003 al 6 de enero de 2004.

Hoy, los 21 sensores instalados en la escultura de bronce de 2.000 kilos fundida por Bartolomé Morel desvelan cómo se vive en las alturas. El viento más fuerte que ha soportado en estos últimos años ha sido de 100 kilómetros por hora (los huracanes le han respetado), mientras que la temperatura registrada oscila entre los 48 grados en el interior y los cero grados en el exterior. La diferencia de temperatura es, pues, muy alta. Eso sí, el nuevo vástago de acero inoxidable (no de hierro) ha soportado la dilatación térmica a la perfección, según los estudios.

Otro de los puntos desvelados es que en lo más alto de la Giralda el viento tiene dos orientaciones preferentes: la dirección noreste y, sobre todo, la suroeste. El 40% del tiempo el Coloso está orientado según la dirección del viento. En el resto, no le afecta el movimiento del aire. Y es que la veleta necesita una velocidad de unos diez metros por segundo para asegurar su movimiento y orientación de acuerdo a la dirección del viento. Una cifra muy baja que muestra la "perfecta calibración" de este singular cataviento.
Con todo, el elemento más peligroso para la conservación y el funcionamiento de la veleta es la corrosión provocada por la lluvia ácida, algo que, por ahora, no ha hecho acto de presencia.

Para conocer estos y otros muchos datos, el Giraldillo cuenta con sensores que miden la velocidad y la dirección del viento, los esfuerzos del vástago, las vibraciones, la corrosión, la temperatura y la humedad. Eso sí, los técnicos recomiendan que cada cinco años se revisen estos instrumentos de medición con cables que recorren entre 35 y 40 metros hasta el cuerpo del reloj de la Giralda, el punto más alto de la torre al que se puede llegar fácilmente para realizar tareas de programación y mantenimiento del sistema.

¿Y pueden predecir los sensores cuándo hará falta otra restauración? La veleta sólo ha entrado en el quirófano en dos ocasiones, en el siglo XVIII y en diciembre de 1998. Es decir, que, en teoría, debería lucir otros dos siglos más. Sin embargo, los tiempos han cambiado y puede que las revisiones con la nueva tecnología recomienden algo distinto. Fernández-Baca apuntó ayer que el acero inoxidable del tallo de este ingenio mecánico tendría que resistir nada menos que mil años.

Los responsables del Instituto Andaluz del Patrimonio defienden que la decisión de volver a subir el Giraldillo fue acertada, puesto que cuatro años después de sustituir la estructura interna del siglo XVIII, muy deteriorada, goza de un excelente estado de conservación. La nueva estructura de giro lo devolvió a su posición.


Y es que para el IAPH, si notables son los valores de este bien como escultura y obra de arte, también lo es su valor científico. Fue una auténtica innovación tecnológica de su época al incorporar el movimiento como parte esencial de su autenticidad. De ahí su nombre, Giraldillo (que gira).

Sin huellas reales del cambio climático

Aunque el Giraldillo soporta picos de temperatura muy importantes, de entre 40 y 0 grados, no hay datos de que el cambio climático esté afectando a la veleta más importante del país. Según los expertos, no hay elementos para dar un juicio negativo al respecto, si bien cinco años de estudio se antojan pocos para calibrar los efectos.

El humo del tráfico no llegaba a la veleta

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico aplaude el proceso de peatonalización del entorno de la Catedral por que ha eliminado el efecto negativo del tráfico sobre la piedra Patrimonio de la Humanidad, pero admite que esa contaminación apenas se notaba en lo más alto de la torre. El Giraldillo, pues, estaba al margen de los humos.

  • 1