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El gobernador de Nueva York dimite por un escándolo sexual

El gobernador de Nueva York, el demócrata Eliot Spitzer, presentó su dimisión, dos días después de que se descubriera su vinculación con una red de prostitución de lujo. (Foto: EFE)

el 15 sep 2009 / 01:36 h.

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El gobernador de Nueva York, el demócrata Eliot Spitzer, presentó su dimisión, dos días después de que se descubriera su vinculación con una red de prostitución de lujo y de negociar esa salida con la fiscalía general del estado.

"Los remordimientos me acompañarán siempre", dijo Spitzer en su comparecencia hoy ante la prensa en Nueva York, en la que también señaló que no le quedaba más remedio que "aplicarse a sí mismo" los mismos criterios "de rectitud" y de "asunción de responsabilidad" que siempre pidió a los demás en su carrera política.

Spitzer, de 48 años y ex fiscal general del estado durante ocho, acaba así su carrera política, cimentada sobre la ética y la persecución de la corrupción y las irregularidades financieras, envuelto en un escándalo sexual que se destapó después de ser investigado por inspectores del Servicio de Rentas Internas (IRS).

Su dimisión será efectiva el 17 de marzo, cuando asumirá el cargo David Alexander Paterson, de 53 años y hasta ahora vicegobernador, quien se convierte así en el primer afroamericano que llega a ese puesto en el estado y el cuarto en Estados Unidos.

Paterson, tras dos días de silencio, emitió un comunicado en el que señala que Eliot y la esposa de éste, Silda Spitzer, son "amigos cercanos", y destaca que durante su mandato el gobernador "siempre trabajó mucho en favor de la gente de Nueva York".

"Me siento cercano a él y su familia en estos difíciles y dolorosos momentos", señaló el próximo gobernador de Nueva York, que dijo que él y su esposa rezaban por la familia Spitzer.

Afirmó, no obstante, que pese a las dificultades "es el momento de que Albany (capital del estado de Nueva York y sede de la Asamblea Legislativa) vuelva a trabajar tal como se espera de nosotros".

Spitzer compareció ante la prensa acompañado por su esposa, con la que lleva 21 años casado, y dijo que "sentía profundamente" lo ocurrido "por no haber estado a la altura de las circunstancias", al tiempo que se disculpó "ante todos los neoyorquinos".

El político demócrata admitió que ahora tendrá que "expiar" su fracaso ante sí mismo, su esposa y toda su familia, a la que agradeció la "compasión" que le ha mostrado.

"Intentaré desde fuera de la política servir al interés común", declaró Spitzer, al señalar que "la mayor gloria no consiste en no caer, sino en levantarse cada vez que uno se cae".

El escándalo saltó a la opinión pública el lunes, cuando el diario The New York Times reveló la presunta vinculación del gobernador con una red de prostitución de lujo que actuaba en Washington y Nueva York y a la que Spitzer habría recurrido en varias ocasiones.

Los abogados de Spitzer negociaron los dos últimos días con la fiscalía de Nueva York un acuerdo para evitar su imputación, declararon fuentes de la investigación a medios de EEUU, que han destacado que su esposa insistía en que no dimitiera y continuase en el cargo, para el que fue elegido en noviembre de 2006 con el 70 por ciento de respaldo de los neoyorquinos.

Spitzer gastó al parecer 51.000 euros durante los últimos diez años en servicios de prostitutas, y abonaba 2.700 euros cada vez que requería los servicios de una de las mujeres.

Una inspección fiscal rutinaria iniciada en 2007 condujo a los inspectores del IRS hasta las cuentas bancarias de Spitzer, que había realizado transacciones financieras que resultaron sospechosas a su banco y que posteriormente enlazaron con una red de prostitución.

Esa red fue desarticulada la pasada semana y cuatro de sus dirigentes han sido detenidos.

La declaración jurada del caso, según la prensa estadounidense, detalla el encuentro entre Spitzer (identificado como Cliente 9) y una mujer, conocida con el nombre de "Kristen", en un lujoso hotel de Washington en febrero.

Según las indagaciones, que han sido divulgadas públicamente, Spitzer reservó dos habitaciones en ese hotel, una bajo el nombre de uno de sus donantes de fondos electorales, George Fox, sin que éste lo supiera, y que el "Cliente 9" pagó a la prostituta el viaje de Nueva York a la capital de Estados Unidos.

La ley estadounidense considera la prostitución como un delito que es perseguible a nivel estatal, pero según la legislación adoptada por el Congreso en 1910 y conocida como "Ley Mann" se considera delito transportar a alguien entre dos estados para ejercerla.

Aunque sobre Spitzer no pesa aún acusación alguna, los expertos señalan que podría ser denunciado por trasladar a "Kristen" de Nueva York a Washington y cometer supuestas irregularidades al intentar despistar al Fisco dividiendo una transferencia bancaria de 25.800 euros a favor de esa red en pequeñas cantidades para evitar que el banco informase al IRS.

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