Economía

El Gobierno de Obama controlará General Motors

Es la crónica de una quiebra anunciada. El mayor fabricante de automóviles de EEUU, General Motors (GM), presentó ayer la suspensión de pagos, después de no poder llegar a un acuerdo con sus acreedores para canjear la deuda por acciones. Ahora se someterá a una profunda reestructuración: cierre de 14 plantas y supresión de 21.000 empleos.

el 16 sep 2009 / 03:40 h.

Es la crónica de una quiebra anunciada. El mayor fabricante de automóviles de EEUU, General Motors (GM), presentó ayer la suspensión de pagos, después de no poder llegar a un acuerdo con sus acreedores para canjear la deuda por acciones. Ahora se someterá a una profunda reestructuración: cierre de 14 plantas y supresión de 21.000 empleos.

La quiebra de GM supone la caída del gigante industrial que mejor ha representado el modelo capitalista estadounidense hasta el punto de que en su época de esplendor, la salud de la firma automovilística se equiparó con la de todo el país. No en vano, la suspensión de pagos de General Motors es la mayor que sufre una empresa industrial en EEUU, y la tercera en dimensiones tras los hundimientos del banco de inversión Lehman Brothers y de la firma de telecomunicaciones Worldcom.

Con más de un siglo a sus espaldas, el gigante de Detroit ha tomado esta vía para redimensionarse y adaptarse al mercado, después de presentar un déficit patrimonial de 90.520 millones de dólares (64.200 millones de euros), y no alcanzar un acuerdo con sus acreedores para reestructurar su deuda (mediante el canje por acciones) como le demandaba el Gobierno de EEUU.

Tanto la compañía como la Casa Blanca prevén que GM se mantenga en situación de quiebra entre dos y tres meses, tiempo necesario para acometer una profunda reestructuración que conllevará el cierre de 14 plantas productivas en EEUU hasta 2012, así como la reducción de su red de concesionarios desde los 6.000 hasta los 3.600 y la pérdida de 21.000 empleos.

Además, mantendrá sólo cuatro de sus ocho marcas (se queda con Chevrolet, Buick, Cadillac y GMC mientras que Pontiac desaparecerá a finales de 2010 y Saab, Saturn y Hummer tendrán soluciones propias).

La automovilística lanzó un mensaje de tranquilidad para las plantas de Europa, Suramérica y Asia: seguirán funcionando con normalidad. El plan es sólo para EEUU. Máxime cuando cedió sus activos de Opel para facilitar su venta y no arrastrarla también a la quiebra. En España su presencia queda reducida a la planta de Figueruelas (Zaragoza).

El presidente de EEUU Barack Obama justificó ayer esta decisión que, según afirmó, es "viable" y dará a la compañía "la oportunidad de renacer", e incidió en que permitir la liquidación de la compañía hubiera sido un "desastre".

El Gobierno de EEUU entregará a GM 30.100 millones de dólares para acometer su transformación. Cifra que vendrá a sumarse a los 20.000 millones ya recibidos de las arcas públicas.

El Ejecutivo de Obama mantendrá por el momento el control del 60% de la "nueva" General Motors, una empresa que contará con un tamaño mucho más reducido que el de sus años gloriosos. El resto del accionariado queda repartido entre el sindicato United Auto Workers (un 17,5% con la posibilidad de llegar hasta el 20%), Canadá (12,5%) y los acreedores (con un 10% del capital y con opción de alcanzar hasta el 25%).

Obama quiso lanzar un mensaje de tranquilidad al sector privado. Enfatizó que debido a una situación "heredada" de la anterior Administración, su Gobierno se ha visto en la "ingrata posición" de tener que intervenir empresas privadas, aunque aclaró que en ningún momento tiene intención de dirigir la compañía y que actuará como un accionista más.

Serán los directivos -dijo- quienes tomen "las decisiones para darle la vuelta a la compañía" y el Gobierno tan sólo intervendrá en la gestión en los casos más extremos. "Nuestra meta es contribuir a que GM se recupere... y salirnos rápidamente", reiteró. El presidente estadounidense expresó su confianza en que la compañía podrá salir pronto de su situación de bancarrota, aunque admitió que la recuperación "tendrá un coste".

"El consejo de administración de GM lamenta que este camino ha sido necesario pese a los esfuerzos de muchos. Hoy supone un nuevo inicio para General Motors", afirmó el presidente del consejo de administración, Kent Kresea.

Para el máximo directivo de General Motors, el consejero delegado Fritz Henderson, "hoy supone un momento clave en la reinvención de GM como una compañía más reducida, más atenta en el consumidor y más competitiva que, sobre todo, pueda generar rápidamente resultados positivos".

"Hoy la vieja GM es historia. Hoy empieza la nueva General Motors", declaró. La nueva empresa será más pequeña pero más concentrada en productos y sus clientes, a los que pidió que no abandonen en estos momento al centenario fabricante. "Quiero que nos den otra oportunidad", afirmó.

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