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El Gobierno de Zapatero pierde a sus 'socios'

Por mucho que algunos le hayan acusado de no querer reconocer la hondura de la crisis para no perjudicar sus intereses electorales, es difícil creer que José Luis Rodríguez Zapatero supiera en marzo de 2008 de qué modo tan excepcional se iba a torcer la situación económica.

el 15 sep 2009 / 23:46 h.

Por mucho que algunos le hayan acusado de no querer reconocer la hondura de la crisis para no perjudicar sus intereses electorales, es difícil creer que José Luis Rodríguez Zapatero supiera en marzo de 2008 de qué modo tan excepcional se iba a torcer la situación económica. Un año después de que las urnas permitieran su reelección como presidente del Gobierno, el Ejecutivo centra sus esfuerzos en el combate de una crisis que está haciendo estragos y que, además, no ha tocado fondo, como confirmaba ayer el informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), que augura 4,5 millones de parados en 2010. La lucha contra la crisis ha marcado el primer año de la segunda legislatura de Zapatero, pero no es el único factor que distorsiona la hoja de ruta del presidente.

El fracaso electoral de Galicia y, de modo paradójico, la posibilidad de hacerse con el Gobierno de Euskadi después de tres décadas de nacionalismo han trastocado también el guión. De pronto, Zapatero se topa con que tiene que lidiar la crisis con un gobierno en minoría en el Parlamento y sin los apoyos actuales del BNG y, sobre todo, del PNV, que le hará pagar en el Congreso de los Diputados su previsible desalojo de la Lehendakaritza. Por primera vez desde que reside en la Moncloa, Zapatero tiene dificultades para el establecimiento de alianzas sólidas y deberá recurrir a acuerdos puntuales en la Carrera de San Jerónimo para sacar adelante los proyectos del Ejecutivo. Una situación impensable hace ahora un año y que se agrava además por la importancia de los acontecimientos previstos en la agenda política: la reunión del G-20 de finales de abril, la celebración en junio de unas elecciones europeas que algunos consideran ya un plebiscito sobre la gestión de la crisis y, en el horizonte de 2010, la presidencia de la Unión Europea. Todos ellos hitos de tal importancia que algunos analistas vaticinan ya incluso un adelanto de la pretendida remodelación del Gobierno.

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