Economía

El Gobierno desmiente que la Seguridad Social entre en números rojos

Una gran polvareda han levantado las declaraciones del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, sobre la posibilidad de que la Seguridad Social entre en números rojos y la necesidad de reformar las pensiones, incrementar los años de cotización y retrasar la jubilación. Sólo el PP se suma a una alarma que no comparten ni Gobierno ni agentes sociales.

el 16 sep 2009 / 01:25 h.

Una gran polvareda han levantado las declaraciones del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, sobre la posibilidad de que la Seguridad Social entre en números rojos y la necesidad de reformar las pensiones, incrementar los años de cotización y retrasar la jubilación. Sólo el PP se suma a una alarma que no comparten ni Gobierno ni agentes sociales.

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, aseveró ayer que el superávit de la Seguridad Social no se agotará este año "de ninguna de las maneras" y dijo que "discrepa radicalmente" de la previsión hecha por Fernández Ordóñez.

También los secretarios generales de UGT, Cándido Méndez, y de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, criticaron duramente las afirmaciones del gobernador, a quien calificaron de alarmista y de tener un exceso de locuacidad, de ahí que le solicitaran rigor. Por su parte, el secretario general de la patronal CEOE, José María Lacasa, y el presidente de Cepyme, Jesús Bárcenas, le exigieron "sumo cuidado y prudencia" en sus declaraciones.

Corbacho advirtió al responsable del Banco de España de que "no puede arrojar inseguridad sobre un sistema que es seguro ni jugar con la tranquilidad de ocho millones de pensionistas", tras lo que aseguró que los datos de la Seguridad Social apuntan a que acabará el año con superávit. Se preguntó "de dónde" se había sacado el gobernador sus cifras, al tiempo que recordó que el Fondo de Reserva (la hucha de las pensiones) asciende a 57.000 millones de euros, el importe más alto de su historia.

El titular de Trabajo también argumentó que el actual sistema de pensiones es suficientemente "flexible" sobre la edad de jubilación y dijo que un posible retraso de ésta o el alargamiento de los años de cotización a la Seguridad Social debe debatirse en el marco del Pacto de Toledo.

Mientras, Fernández Toxo también se mostró muy crítico con las palabras de Fernández Ordóñez sobre futuras reformas en las pensiones y dijo que prolongar la edad de la jubilación es "absolutamente innecesario".

Toxo resaltó que "no hay riesgo alguno de quiebra" ni en el sistema de pensiones ni en el de la Seguridad Social. Puntualizó que las posibles reformas deben debatirse en el marco del Pacto de Toledo, donde CCOO sí propondrá reducir la edad de jubilación a los 60 años en algunas actividades de riesgo, como la construcción o el transporte.

Desde UGT, Cándido Méndez advirtió de que el presidente del Gobierno "debería decirle algo" al gobernador, ya que fue quien le apoyó en su nombramiento.

Méndez calificó de "medida desenfocada" la posibilidad de retrasar la edad de jubilación o de alargar el periodo de cotizaciones a la Seguridad Social durante la vida laboral, y recordó que estas alertas se produjeron en 1995 debido a la "ofensiva para privatizar las pensiones".

Las patronales CEOE y Cepyme mostraron su preocupación por el "alarmismo" que ha generado el Banco de España y, en este sentido, el secretario general de CEOE, José Maria Lacasa, señaló que las pensiones son un tema "estratégico y social" que debe abordarse "con sumo cuidado".

Por su parte, el PP criticó que el Ejecutivo lleve a la Seguridad Social "al límite" y exigió la comparecencia de Corbacho en el Congreso para explicar la situación de la Seguridad Social. Para Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, si hay superávit es gracias "a los madrileños", que pagan más que reciben.

ámbito académico. Sobre el retraso en la edad de jubilación, Manuel Ramón Alarcón, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Sevilla, aboga por la flexibilidad actual que impera en toda Europa, de forma que los 65 años constituyan un punto de referencia y no una obligación, porque ni todos los trabajos son iguales, ni las vidas laborales son siempre de idéntica extensión.

"No es lo mismo iniciarse en un puesto de trabajo a los 16 años que a los 25, pues uno lleva 49 años cotizando, el otro 40. Y tampoco lo es la actividad de quien trabaja en un metro bajo tierra durante 49 años que la del aquel profesor de universidad que lleva 40". Por ello, agrega Alarcón, es preferible un traje a medida y no fijar una edad forzosa de jubilación, ya sea por temprana, ya sea por tardía. "Las recetas rígidas con pretendidos efectos milagrosos son un error".

En cuanto a la reforma de las pensiones, el catedrático sevillano recuerda que han sido muchas las emprendidas y, por tanto, no hay que cerrarse a otra más. Eso sí, matiza que este discurso de la quiebra de las cuentas de la Seguridad Social data de 1987, cuando, de forma interesada, se lanzó para socavar su solvencia e impulsar la suscripción de planes de pensiones privados, y que se basó en cálculos erróneos, pues no tuvieron en cuenta el efecto beneficioso de la inmigración.

"Que yo sepa, quienes entonces decían que la Seguridad Social sólo garantizaba pensiones para 15 años, no han pedido perdón". Manuel Ramón Alarcón, asimismo, estima que es un "error conceptual" hablar de que las prestaciones han de sufragarse exclusivamente con las cotizaciones, cuando son posibles las transferencias con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.

Y la sostenibilidad del sistema, sentencia, también depende de la economía. "Si ésta va mal, irá mal el sistema público, pero también irá mal el sistema privado de pensiones, como ya se está revelando, pues ha habido casos de quiebras de éstos en varios países".

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