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El Gobierno egipcio y la oposición acuerdan iniciar reformas legales

el 06 feb 2011 / 07:55 h.

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Los bancos abrieron ayer tras una semana paralizados y los egipcios se agolparon para sacar dinero.
El Gobierno y parte de la oposición egipcia acordaron ayer formar una comisión que estudiará reformas legales y constitucionales, entre ellas la derogación del estado de excepción que rige en el país desde hace 30 años así como la liberación de activistas encarcelados. Las conversaciones estuvieron dirigidas por el vicepresidente, Omar Suleiman, y contaron con la histórica participación de los Hermanos Musulmanes -pese a que inicialmente declinaron negociar con el Ejecutivo- que exige cambiar la Constitución para eliminar las duras restricciones actuales para presentar candidaturas a la Presidencia. Sin embargo, el diálogo no cuenta con el apoyo de los jóvenes que mantienen tomada la plaza Tahrir, que sigue exigiendo la dimisión del presidente.

 

Sin embargo, el líder de la Asociación Nacional por el Cambio (ANC), Mohamed El Baradei, aseguró no haber sido invitado y calificó las negociaciones de opacas. Tampoco los jóvenes que mantienen tomada la plaza Tahrir (Liberación), aglutinados en el Movimiento 6 de abril, apoyan estas conversaciones porque "obvian las demandas del pueblo" y continúan exigiendo la dimisión del veterano presidente.

El Gobierno difundió un comunicado oficial sobre el resultado de la reunión que no incluye mención alguna a una futura dimisión de Mubarak, sino que insiste en las propuestas de reforma planteadas por el propio presidente egipcio en su discurso del pasado 1 de febrero. El texto promete que el Gobierno iniciará las gestiones para la liberación de los activistas encarcelados y que adoptará medidas para garantizar la libertad de prensa. Además, la leyes que establecen el estado de emergencia serán derogadas "conforme a las condiciones de seguridad", lo que da margen de maniobra al Gobierno según su interpretación.

La parte de la oposición que participó en el encuentro calificó el contacto iniciado con Suleiman de positivo aunque destacó que aún no se ha llegado a un acuerdo integral sobre un programa de reforma política.

Un portavoz de los Hermanos Musulmanes, Monem Abul Fontú, explicó que el grupo reiteró su exigencia de enmiendas constitucionales, especialmente para eliminar las duras restricciones actuales para presentar candidaturas a las elecciones, y el fin del estado de emergencia. "Hasta entonces, los jóvenes seguirán en las calles y, al mismo tiempo, continuarán las negociaciones", dijo Fontú.

Otros grupos opositores también se mostraron optimistas. Aunque el líder de la Asociación Nacional por el Cambio (ANC), el movimiento de Mohamed El Baradei, aseguró que no fue invitado a la reunión y tildo el diálogo de "opaco", el coordinador del movimiento, Mustafa Naggar, sí participó y calificó la reunión de "positiva en términos generales, pero es sólo el principio". "Hemos exigido una transformación democrática completa y no reformas parciales. Sin embargo, Suleiman respondió que la democracia llega en fases y espero que haya un pacífico periodo de transición y el gobierno civil", afirmó Naggar.

En una entrevista con la cadena estadounidense NBC, El Baradei criticó que "el proceso es opaco. Nadie sabe quién está hablando con quién en este momento". "Está dirigida por el vicepresidente Suleiman. Está todo dirigido por el Ejército y ése es parte del problema", denunció, una opinión que comparten los manifestantes que mantienen las protestas en la plaza Tahrir.

Pese a que la movilización popular permanece, ayer Egipto comenzó a recuperar visos de normalidad con la apertura de los bancos. Los egipcios formaron inmensas colas ante las sucursales deseosos de sacar dinero tras una semana de inactividad que ha mantenido paralizada la economía. Varios vehículos militares vigilaban las intersecciones donde los soldados colocaron sacos de arena, mientras los buses dejaban a los empleados frente a los grandes bancos estatales.

También la infraestructura en la plaza Tahrir se perfecciona y cada vez son más los manifestantes que levantan tiendas para refugiarse al lado de las cuales se levantan puestos comerciales.


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