Economía

El Gobierno fuerza a la banca a que suelte el lastre inmobiliario

De Guindos confía en que las entidades saquen sus viviendas al mercado rebajando sus precios.

el 02 feb 2012 / 18:22 h.

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La reforma financiera que el Gobierno aprobará hoy persigue limpiar de activos inmobiliarios los balances de los bancos, lo que se traducirá, a juicio del ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en más viviendas en el mercado a precios más asequibles y entidades financieras más fuertes y saneadas, algunas de ellas obligadas a fusionarse para hacer frente a la nueva política de provisiones frente al ladrillo.

De Guindos aseguró que la reforma "beneficiará" a los ciudadanos porque el saneamiento de las entidades rebajará el precio de la vivienda una vez que se haya ajustado el precio de los activos inmobiliarios en sus balances y facilitará la salida al mercado de los inmuebles, una vez que los bancos asuman una pérdida de valor.

Junto a ello, consideró que mejorará la solvencia del sistema financiero español al enfatizar en la transparencia y la confianza que se proyectará sobre el sector financiero una vez se realicen las provisiones por valor de 50.000 millones de los activos vinculados al ladrillo. Confió en que ello también suponga una mejora en la canalización del crédito hacia familias y empresas.

"Esta descarga de activos inmobiliarios mejorará el acceso de las entidades de crédito a los mercados de capitales, con un impacto positivo sobre la producción y el empleo", valoró el titular de Economía, al tiempo que aseguró que se "despejarán" las dudas sobre el sector.

Esas provisiones por importe de 50.000 millones se detraerán de los resultados en un único año, aunque las entidades que participen en procesos de fusión contarán con unas condiciones más flexibles, ya que podrán hacerlo a cargo del capital durante dos ejercicios, aunque deberán presentar un plan de viabilidad, al que el Ejecutivo deberá dar luz verde tras un informe del Banco de España, así como asumir compromisos de conceder más crédito, según De Guindos, que insistió en que no se emplearán recursos públicos.

La reforma establece que las provisiones para cubrir eventuales pérdidas en activos inmobiliarios problemáticos se elevarán hasta el 80% en el caso del suelo, frente al 31% actual. Para las promociones en curso subirán del 27% al 65% y para la promoción terminada y la vivienda se elevarán del 25% al 35%.

Por otro lado, la banca deberá constituir una provisión genérica del 7% sobre los créditos inmobiliarios saneados como fórmula preventiva ante posibles deterioros futuros, que se realizará sobre el valor en libros de los activos inmobiliarios con el 31 de diciembre de 2012 como fecha límite. "Estas elevadas cifras de aprovisionamiento contrastan con lo que teníamos anteriormente y ayudarán a descargar de activos inmobiliarios a la banca española y eso va a ser muy bueno", enfatizó De Guindos. Las entidades "dejarán de hacer de inmobiliarias y se centrarán en captar pasivo y dar crédito".

Explicó que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) podrá contribuir al saneamiento de dichas entidades en proceso de fusión a través de la compra de bonos contingentes convertibles (cocos), para lo que el Tesoro ampliará el capital del FROB en 6.000 millones, hasta 15.000. Según sus cálculos, esta emisión podría elevar la deuda en cuatro décimas, pero no tendrá impacto sobre el déficit público.

Los cocos son títulos de renta fija que en determinadas situaciones se pueden convertir en renta variable y que se utilizarán para inyectar recursos en las entidades que emprendan fusiones, detalló el ministro, que insistió en que este respaldo no se puede considerar dinero público porque estos instrumentos híbridos se emitirán a precios de mercado, por lo que las beneficiarias deberán hacer frente a intereses de mercado, ahora en torno al 8%.

Prefirió no especificar qué tamaño es el idóneo para una entidad. "Aquí no hay cifras mágicas, buscamos entidades más grandes, más eficientes y con mejor gobierno corporativo. Pero puede haber unas de 300.000 millones de euros de balance que no sean eficientes y otras de 100.000 millones que sí", ilustró.

Por su parte, Banca Cívica, en la que se integra Cajasol, apuntó ayer que cumplirá con los nuevos requerimientos en el plazo previsto y no precisará acudir al apoyo de los fondos del FROB.

La entidad precisó que el ajuste de estas exigencias ascendería a 651 millones, de los cuales 630 corresponderían a los saneamientos por cuenta de resultados más 21 millones en recursos propios. Este ajuste será cubierto en su totalidad con un próximo canje de participaciones preferentes por 900 millones. Además, Cívica señala a la posible obtención de plusvalías extraordinarias por valor de 250 millones.

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