Economía

El Gobierno quiere la reforma laboral para Semana Santa

Corbacho admite que no ha explicado bien la propuesta de retrasar la jubilación

el 06 feb 2010 / 21:33 h.

Celestino Corbacho, ayer, en Barcelona.

Día de resaca para el anuncio de que habrá cambios en el mercado de trabajo. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, agradeció ayer el "acto de responsabilidad y seriedad" demostrado por sindicatos y empresarios al conocer la propuesta de reforma laboral del Gobierno y se manifestó convencido de que las partes serán capaces de sellar "un buen acuerdo". Las cuestiones básicas, dijo, podrían estar pactadas "en dos o tres meses".

Corbacho participó en un coloquio en Barcelona ante 200 militantes y simpatizantes, organizado por el PSC un día después de la reunión del presidente del Gobierno y del titular de Trabajo con los secretarios generales de CCOO y UGT y los presidentes de CEOE y Cepyme.

"Y a partir de esta semana comenzaremos a trabajar. Lo haremos con intensidad", señaló el ministro, quien dejó claro que se comunicarán los "avances", pero que su departamento va a estar más pendiente de la negociación que de los anuncios.
Destacó la "predisposición" al diálogo y el espíritu positivo exhibido por los agentes sociales pese a las diferencias que mantienen en muchos aspectos, y añadió que la ciudadanía demanda esa voluntad y no "peleas".

Autocrítica. Por otro lado, Corbacho asumió ayer que el Gobierno "no ha explicado bien" su propuesta de retrasar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, en el sentido de hacer entender a la sociedad que es necesario abrir ya este debate para garantizar la sostenibilidad futura del sistema público de pensiones.

Garantizó que la propuesta del Gobierno no es "una ley", sino que se buscará un acuerdo lo más amplio posible con el resto de partidos en el marco del Pacto de Toledo.
Después de que algunos de los asistentes al coloquio cuestionaran la forma "desafortunada" del Gobierno para abrir este debate, el ministro de Trabajo hizo cierta autocrítica y apeló a la "serenidad" en la discusión. "Bien bien, no lo habremos explicado, porque si no, no se habría montado este lío que se ha montado".

Populimo. Mientras, y en León, el vicesecretario de Organización de los socialistas, José Blanco, invitó al Partido Popular a que se sume al pacto entre Gobierno, sindicatos y patronal sobre la próxima reforma laboral y que "abandone el populismo" para hacer un "acto de patriotismo".

Blanco, quien participó en un encuentro con afiliados del PSOE, aseguró que el "consenso" que se está fraguando entre las tres partes servirá para sacar a España de la crisis, por lo que pidió al PP que "colabore". Desde el PP, su vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, comentó que las propuestas sobre la reforma laboral "no son eficaces si no acaban concretándose", pero ofreció el apoyo de su partido al Ejecutivo en la negociación con los agentes sociales.

Y más críticos fueron el presidente de CiU, Artur Mas, para quien el Gobierno "va a la deriva" y sin "capitán", y el coordinador general de IU, Cayo Lara, que alertó sobre el abaratamiento del despido de los jóvenes.

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