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El gran problema del Betis sigue latente

Mejora en defensa pero está a sólo 40 minutos de batir la peor racha de su historia sin marcar ni un gol en Primera.

el 06 nov 2011 / 21:10 h.

Rubén Castro lamenta una ocasión fallada en el Bernabéu.
El Betis puso el sábado el punto final a su pésima, horrenda, nefasta y cuantos adjetivos negativos se le quieran anteponer a esa racha de derrotas consecutivas que amenazaba con convertirse en única en la historia del club verdiblanco. La serie se queda en seis partidos perdidos, a uno solo del récord de la entidad, porque el conjunto de Pepe Mel cometió el mismo pecado que lo martiriza desde hace siete partidos, la falta de gol, pero lo compensó consiguiendo algo que no lograba desde hacía ocho jornadas, dejar su portería a cero. Del equilibrio entre el defecto y la virtud nació ese 0-0 que frena el desangramiento bético, aunque su entrenador necesitará algo más que una tirita para taponar la herida del todo.

El principal problema de este Betis estancado continúa siendo la absoluta e incomprensible falta de puntería. Un gol en siete jornadas, el de Jorge Molina al Real Madrid, es el tristísimo balance ofensivo de un equipo que antes de esta sequía había sido capaz de anotar nueve goles en cuatro partidos (más de dos de promedio). Es la peor marca de la historia del Betis en un parcial así, de siete partidos, y el problema es que después de aquella visita al Santiago Bernabéu han transcurrido otros cuatro choques, cuatro, sin que los jugadores de Mel vean portería: Rayo Vallecano (0-2), Espanyol (1-0), Racing (1-0) y Málaga (0-0).

Desde que Molina batió a Casillas (en el 68') han pasado 382 minutos. Se trata de la peor racha del Betis en lo que va de temporada y muy pronto puede convertirse en un nuevo récord histórico del club de Heliópolis en Primera. El equipo de Mel tiene 39 minutos para evitarlo, ya que esa es la diferencia entre la serie actual y la peor de las peores nunca jamás conocida por los béticos en la máxima categoría. Obra en poder del Betis 71-72 y está en 421 minutos, los que mediaron entre dos goles de Rogelio, el primero al Córdoba en el minuto 49 de la 11ª jornada y el siguiente en el minuto 20 de la 16ª contra el Sporting; entre uno y otro, el Betis no marcó ante Málaga (0-0 en casa), Real Sociedad (6-0), Español (0-1) y Las Palmas (2-0). Si el Betis de Mel no marca antes del minuto 40 de su próximo envite, ante el Villarreal, suyo será ese récord negativo.

Es más, si no canta  gol antes de la media hora ya se habrá arrogado la segunda peor serie, que es de 411 minutos y data de la 64-65: esos son los minutos transcurridos entre un tanto de Azcárate al Real Madrid en el 75' y otro de Pallarés al Zaragoza en el 36' con cuatro partidos en blanco en medio (0-1 con el Córdoba, 3-0 en Elche, 0-0 con el Oviedo y 2-0 en Valencia). Huelga decir que el Betis jamás ha estado cinco jornadas sin marcar en Primera.

Para no entrar en la historia de las trece barras con un registro tan deshonroso, Mel debe curar la ceguera ofensiva de sus rematadores. El Betis continúa generando un buen número de ocasiones, o al menos las suficientes para ganar partidos, pero su puntería es mínima. Valgan dos o tres datos estadísticos: es el cuarto equipo de la Liga que más veces chuta (casi 15 por partido, sólo detras de los dos grandes y el Atlético), pero sólo 4 de esos lanzamientos van entre los tres palos y apenas uno de cada 16 acaba en gol. Su porcentaje de acierto a gol, un ridículo 6%, es el segundo peor del campeonato, por delante del 3% del Granada.

LOS PIES SÍ ESTÁN TAPADOS YA. La buena noticia para el Betis es que, a falta de eficacia delante, por fin empieza a tenerla detrás. El 0-0 frente al Málaga supone el primer partido en que los verdiblancos dejan su meta inmaculada después de ocho encuentros consecutivos recibiendo un gol detrás de otro, 15 en total para una media cercana a las dos dianas por choque. Ya le hacía falta al conjunto heliopolitano una actuación así. No por acercarse a otros récords negativos (el de partidos seguidos encajando está ni más ni menos que en 19, entre las jornadas 7ª y 25ª de la temporada 64-65), pero sí por inspirar algo de seguridad a un sistema criticado por ser demasiado ofensivo. De acuerdo con el famoso símil de la manta, el Betis aún no es capaz de abrigarse por arriba pero por lo menos empieza a taparse por abajo.

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