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El gran reto de Chaparro

No hay más remedio que pasarle a Paco Chaparro que haya tirado la Copa. Basta con mirar la situación del equipo el nueve de diciembre pasado, cuando acudió al estadio del Villarreal como penúltimo clasificado y a cuatro puntos de la salvación.

el 14 sep 2009 / 22:54 h.

No hay más remedio que pasarle a Paco Chaparro que haya tirado la Copa. Basta con mirar la situación del equipo el nueve de diciembre pasado, cuando acudió al estadio del Villarreal como penúltimo clasificado y a cuatro puntos de la salvación.

Hablar de milagro puede ser excesivo, pero casi. Ese Betis muerto que dejó Héctor Cúper (un gran trabajador, un horrible entrenador en el Betis) se plantaba en uno de los mejores estadios de la categoría virtualmente en Segunda, con una equipo roto en la penúltima plaza de la Liga y a cuatro puntos, cuatro, de la salvación. A partir de ese instante, motivación, fortuna y dosis de buen juego han hecho que el Betis de Chaparro y su cuerpo técnico (Merino y Del Pozo) hayan logrado diez de los quince puntos en disputa después de vencer a Villarreal, Almería y Getafe, empatar con el Valladolid y tan sólo caer en un partido, doloroso sí, pero sólo un encuentro como es el derbi.

El sufrimiento ha acompañado y acompañará el devenir del conjunto verdiblanco, maniatado por el escaso tino en los fichajes y la ausencia de calidad en general de la plantilla, pero el trabajo de Chaparro y los suyos, aislados de todo y de todos, comentarios destemplados incluidos, puede agigantarse a partir de mañana.

Un triunfo ante el Recreativo de Huelva asentaría la formidable labor de Chaparro, que ha logrado sacar al Betis de los puestos de descenso después de cinco jornadas. No obstante, eso también lo hizo Luis Fernández y su cohorte de colaboradores, que jamás sintieron en verdiblanco ni supieron otra cosa que alimentar la reacción anímica de los jugadores. Cuando hubo que hablar de fútbol, se equivocaron. Sí, ésos que se marcharon cobrando una auténtica millonada.

Mejor que Luis Fernández. Hace justo un año el francés Luis Fernández reactivó al equipo bético. No puede quitarle nadie, a pesar de sus extravagancias, que en sus primeros cinco partidos lograra ocho puntos de quince para sacar al Betis del descenso, aunque el reto no era tan complicado como el de Chaparro. Primero, porque cuando cogió al Betis éste estaba en la posición 18 y tan sólo un punto de la salvación.

Y además, tenía un partido menos, el que se jugó ante el FC Barcelona el pasado 24 de enero y que acabó con empate a uno. Pero hay algo más que todavía juega en beneficio de Chaparro, y es que el francés jugó cuatro de esos cinco partidos en casa, con dos triunfos y dos empates, para caer en Pamplona. Eso sí, después de derrotar al Valencia en su quinto partido ganó en San Mamés y obtuvo dos valiosos empates a cero, uno en el Bernabéu y otro en el derbi de Heliópolis.

A partir de ese momento, y coincidiendo con la eliminatoria copera con el Sevilla, Luis Fernández y su esperpéntico séquito perdieron los papeles. No fueron capaces de asentar al equipo en la zona media después de una escalofriante racha de 12 partidos sin conseguir la victoria. Chaparro llegó para salvar al equipo en Santander, como ahora afronta el reto de colocar al Betis en la zona tranquila de la tabla.

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