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El gran testigo del barrio de la Macarena desde 1935

Casa Manolo, que empezó en 1935 siendo una típica bodeguita de vinos y cacahuetes, como tantas de la época, siempre fue un sitio de paso y de referencia por los desayunos y por estar justo en la parada de los autobuses que iban y venían de los pueblos.

el 15 sep 2009 / 06:16 h.

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Casa Manolo, que empezó en 1935 siendo una típica bodeguita de vinos y cacahuetes, como tantas de la época, siempre fue un sitio de paso y de referencia por los desayunos y por estar justo en la parada de los autobuses que iban y venían de los pueblos. Situado justo enfrente del arco de la Macarena y del Parlamento andaluz, goza además de otro singular privilegio.

Tienen a un paso, al cruzar la acera, uno de los puestos de calentitos más auténticos de Sevilla. La verdad es que desayunar en su terraza, una mañana soleada de invierno, es uno de esos momentos gozosos que se recuerdan con cariño. A esto hay que sumar su increíble situación para seguir todos los pasos de la Hermandad de la Macarena.

Aunque todos los tiempos no fueron iguales de dichosos, ellos siempre fueron con el barrio y con la sociedad, reformando el local unas pocas veces para que siempre estuviera a la altura de las exigencias de sus clientes. En la actualidad cuenta además con un magnífico restaurante anexo, Don Fadrique, en el que practican una cocina más creativa y elaborada que en el bar no tiene cabida, y últimamente han incorporado unas habitaciones para hospedarse justo encima del bar.

La cocina de Casa Manolo es popular y tradicional, pero ha ido evolucionando y captando clientela por sus tapas que sirven a toda velocidad y por otras heredadas del restaurante. Este salto de calidad hace más grande su oferta y le mete directamente en otra nueva etapa. Además esto hace que se cuiden más todos los aspectos, desde el producto, la presentación y hasta las elaboraciones, que están más cuidadas, en especial en las tapas llegadas del restaurante. Todo esto sin perder la esencia de la casa ni su sabor auténtico y popular.

Muy interesantes son sus nuevas tapas de pescado como los lomitos de mero relleno, el bacalao con verduritas o las brochetitas de rape, choco y langostinos, que marcan el nuevo rumbo de la casa. De las clásicas nos recomiendan la ensaladilla de gambas, el solomillo Casa Manolo, auténtico éxito de ventas, los revueltos de la casa o el portugués y las berenjenas con salmorejo y jamón.

El vino no es el rey de la casa, pues la cerveza se lleva la palma, pero los amantes del vino tienen una buena selección de marcas traídas del restaurante y además la carta de éste con más de 200 referencias para combinar con sus platos de gambas o langostinos, el cordero asado o los platos de carne de ternera. Este bar, que empieza a funcionar desde las 5 de la mañana los domingos, es el rey de los desayunos y no sólo con los calentitos del cercano puesto sino con su gran oferta.

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