Economía

El grifo se cierra para los riegos

El fin oficial de la campaña de riegos en el Guadalquivir -excepto para el arroz y otras producciones menores- deja en situación de emergencia a los principales embalses de regadío de la cuenca, al situarse por debajo del 25% de su capacidad. Si se descuentan los caudales ecológicos, saltan las alarmas. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 10:02 h.

El fin oficial de la campaña de riegos en el Guadalquivir -excepto para el arroz y otras producciones menores- deja en situación de emergencia a los principales embalses de regadío de la cuenca, al situarse por debajo del 25% de su capacidad. Si se descuentan los caudales ecológicos, saltan las alarmas.

15 de agosto. Festividad en toda España, cierre del grifo para el regadío en la cuenca del Guadalquivir, a excepción del arroz de las marismas sevillanas, cultivo tardío y que podrá seguir irrigándose hasta bien entrado el mes de septiembre, y otras producciones "muy puntuales".

En una campaña, la actual, iniciada con menos agua en los embalses que en 2007, al final el nivel de éstos será similar al de la pasada. Perdura, no obstante, "la situación de emergencia" en los pantanos de la regulación general del río, que son dieciséis y constituyen el aporte fundamental para la agricultura de riego en el Guadalquivir, según admiten fuentes del organismo regulador de la cuenca, la CHG.

Su último parte, elaborado en vísperas de acabar la campaña, situaba el nivel medio de esas infraestructuras hidráulicas en el 24,1%, hasta 1.176,74 hectómetros cúbicos de agua -en términos equivalentes, el consumo urbano de Sevilla y su área metropolitana para diez años-. En la misma fecha de 2007, el porcentaje era del 24,2%, es decir, sólo una décima menos.

Tanto entonces como ahora la coyuntura es de emergencia, y de hecho cabe recordar que es el tercer ejercicio consecutivo de sequía en la cuenca, si bien ésta ni se ha reflejado en los pantanos destinados al abastecimiento humano de Sevilla o Córdoba ni en otros embalses de regadíos asociados a comunidades de regantes concretas -no adscritos, pues, a la regulación general-, como Pintado, en la provincia sevillana, o La Breña, en la cordobesa, el primero con un actual 59,40% y el segundo, al 57,6%.

El porqué de esa disparidad estriba en que las lluvias de invierno y primavera se concentraron en Sevilla y Córdoba, mientras que la regulación general se nutre, fundamentalmente, de las aguas que caen en Jaén, y por allí no fueron tantas.

Si se agregan todas las infraestructuras hidráulicas -para abastecimiento humano, regadío y usos industriales-, el promedio de la cuenca se sitúa en un 33,6%, frente al 34,9% de hace ahora justo un año. Pero aquí cabe un relevante matiz: en 2008 ha entrado en servicio el embalse cordobés Arenoso, que suma 209 hectómetros.

Una vez que terminen de regar los arroceros -que este año consumirán antes sus dotaciones puesto que la elevada salinidad del río obligó en junio a desembalsar agua a mansalva para evitar la pérdida del cultivo-, el sistema de regulación general rondará el 21%, un porcentaje que se consideraría crítico tras descontar los caudales ecológicos y los inservibles.

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