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El grito de miles de indignados sin bandera

Una nueva protesta espontánea vuelve a reunir en la Encarnación a multitud de personas.

el 19 may 2011 / 10:34 h.

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Una heterogénea masa de indignados sin banderas llenó ayer las escalinatas de las setas de la Encarnación.

“¡Que no, que no, que no nos representan!”. Con un estruendoso grito, miles de personas se congregaron ayer en las setas de la Encarnación para volver a mostrar su indignación contra un sistema que se ha convertido en el peor enemigo de sus ciudadanos, al abocarlos a una crisis en la que el recorte de sueldos y derechos laborales, la dureza de las hipotecas y el paro están convirtiendo en bienes de lujo necesidades básicas como el trabajo, el sueldo o la vivienda.

“¡No somos antisistema, el sistema es antinosotros!”, repitieron, desgranando en sus lemas y sus irónicas pancartas su manifiesto reivindicativo: “Me sobra mes al final del sueldo”, lloraba una pancarta, igual que el movimiento reclama medidas contra un desempleo que alcanza al 45% de los jóvenes y exige que el salario de los políticos se equipare al salario medio. “Si no hemos votado a los banqueros, ¿por qué nos gobiernan?”, protestaba un cartel, aludiendo a la exigencia de que se controle a las entidades bancarias, impidiendo su rescate y sancionándolas si especulan. “Lo llaman democracia y no lo es...”, cantaban, mientras su texto pide protección a la libertad de información o el cambio de la Ley Electoral para que cada voto valga lo mismo.

Un público de jóvenes, niños, embarazadas, ancianos con bastón y al menos un par de señores de traje y corbata aplaudía con fuerza los lemas. Sin banderas, mostrando carteles hechos a mano. “No iba a quedarme, pero he podido hablar de política, durante toda la noche, con gente de mi edad y también de 60 años”, aseguraba Chicharrón (prefirió identificarse por su apodo de Twitter), estudiante de Ingeniería Industrial que, pese a la noche de acampada, ayer no faltó a clase.

No era el único perfil. Con un cartel en el que advertía que cuando queramos darnos cuenta será tarde, Juan, profesor de Secundaria de 54 años, consideraba “triste” que se esté dejando a los alumnos a los que da clase sin más alternativas que aprender un idioma e irse a otro país a trabajar. “Ellos no acaban de ver la situación, creen que la crisis pasará pronto, pero es evidente que quienes nos gobiernan son incapaces de sacarnos”. Con “bancos ganando beneficios alucinantes pero ejecutando embargos”, Juan lo tiene claro: “Esto no puede aceptarse, no hay derecho a que hayamos llegado hasta aquí”.

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