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El gusano del Villamarín fue detectado tarde

Los técnicos de mantenimiento del campo del Betis son subcontratados y no inspeccionan todos los días el césped del estadio, al que atacó una plaga a mediados de agosto que no se detectó a su debido tiempo.

el 24 sep 2013 / 22:12 h.

BETIS-O. LYON 13-14 La arena se levanta tras un choque entre Lopes (Lyon) y Nosa. El Betis hizo ayer pública una extensa nota en la que la empresa encargada del mantenimiento del césped explicaba los motivos de su lamentable estado. La causa es una plaga de oruga conocida como rosquilla negra (Spodoptera littoralis) que atacó el césped en agosto y no debió ser detectada a tiempo, por lo que cuando se trató de atajar ya se había expandido por casi todo el terreno de juego. Este tipo de plagas no son nuevas por estos lares, pues ya la han sufrido varios años en jardines públicos de la ciudad y estas orugas  también son habituales en las plantaciones de algodón de la provincia, de donde suelen emigrar a mediados de verano en busca de los verdes tallos del césped. Lo extraño, según expertos  consultados, es que no se detectara de raiz la aparición de la plaga, posiblemente porque en el club no haya personal encargado de velar por el estado del césped de manera permanente, ya que esta labor de mantenimiento la realiza una empresa subcontratada cuyos técnicos no acuden a diario a las instalaciones y lo hacen ocasionalmente, dos o tres veces a la semana por lo general. Y es que este tipo de plagas se visualizan pronto por personal cualificado –los pájaros acuden en masa a comer orugas, en especial de noche– y el daño hubiera sido menor de haberse actuado en cuanto aparecieron los primeros síntomas de la invasión de larvas. image La Spodoptera littoralis. En clubes de primer nivel como el FC Barcelona o el Real Madrid el jefe de mantenimiento del césped, encargado de cuidar por su buen estado y de contratar o subcontratar a sus cuidadores tiene rango de alto ejecutivo y un salario que ronda los 7.000 euros al mes. El Real Madrid, por ejemplo, fichó al jefe de mantenimiento del césped del Emirates Stadium del Arsenal para que realizara esas funciones en el Santiago Bernabéu. En el Betis ese cargo no existe, obviamente. En el Betis el actual césped data del verano de 2010, unos tepes que fueron colocados bajo el mandato de Luis Oliver, pero sin hacer antes un trabajo previo de movimiento de tierras y preparación del subsuelo, nuevo sistema de riego y drenaje, por lo que suele encharcarse cuando cae agua de forma brusca. Esas labores tienen un costo aproximado de 700.000 euros y requieren varios meses de trabajo, por lo que habría que haberlas hecho en el intervalo de una temporada a otra, algo que en el club verdiblanco ya deberían irse planteando para tener un piso en condiciones. El caso es que, una vez detectada la plaga, el tratamiento que se está aplicando es el adecuado, según nos indican los expertos, pues la opción de colocar nuevos tepes no es la más conveniente y la de levantar todo el subsuelo y hacer un nuevo drenaje –que sería lo ideal y lo más caro– no es posible en estos momentos, ya que requiere la inutilización el campo durante varios meses. Con la llegada del otoño es previsible que el terreno de juego mejore de forma progresiva en las próximas semanas, aunque aún estará mal para el partido del domingo contra el Villarreal. Para el día del Elche (20 octubre) debe estar muy mejorado.

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