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El hijo de cimmeria no perdona

El juego dedicado a este personaje de fantasía de los 50, creado por Howard, vuelve al PC dos años después de la primera parte.

el 02 jun 2010 / 19:01 h.

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El mal crece en el misterioso país del Este y la lucha se extiende por sus fronteras en busca de la fortuna y gloria que prometen los generales de los ejércitos a los miles de mercenarios que participan en las batallas. Pero nada será fácil en un territorio que tiene la poco agradable costumbre de ser tan hostil que la muerte puede ser el menor de los problemas que el guerrero puede tener.

La llegada del universo de Conan el bárbaro a los MMORPG fue en su momento tan esperada como decepcionante. La legión de seguidores de los relatos de Howard vieron como los muchos problemas del juego les hicieron rebajar sus enormes expectativas o, incluso, abandonar la franquicia en espera de tiempos mejores.

Parece que esa espera al fin se ha visto recompensada por una expansión que cumple con lo que se esperaba de ella y solventa muchos, que no todos, de los problemas del juego original. El estudio de desarrollo Funcom ha trabajado muy duro en este Rise of the Godslayer y lo ha hecho tomando como punto de partida el relato La Torre del Elefante de las aventuras de Conan.

El ya de por sí gran mundo explorable de Age of Conan se ve ampliado por un nuevo territorio: Khitai, un lugar lleno de misticismo en el que el jugador puede optar por encarnar la nueva nacionalidad creada al efecto, los khitios, que suman así una nueva facción para enriquecer la ambientación guerrera.

Estas facciones, que ya suman doce, se ven beneficiadas de un nuevo sistema de combate y puntuación que, si bien no posibilita aumentar el nivel por encima del máximo ya establecido, permite mejorar las habilidades, cambiar la clase del jugador y una elevada personalización de los protagonistas. Todo esto se hace notar en nuevas posibilidades que sin duda hacen más entretenidas e interesantes las luchas.

Visualmente el juego es espectacular, con gran cuidado por los detalles tanto de los vastísimos entornos como de los personajes, incluyendo las nuevas y temibles monturas que se pueden cabalgar, los lobos y los tigres.

Con Rise of the Godslayer Funcom consigue que aquellos que abandonaron el juego presa del desánimo tengan una razón para volver al mismo y, sobre todo, querer quedarse para explorar los inhóspitos mundos de Conan. Puede que tenga algún fallo, sin duda menor, pero es de esperar que las habituales actualizaciones que tiene la franquicia solventen estos problemas con rapidez si no quieren llegar a descubrir las virtudes del legendario acero cimmerio.

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