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Cultura

‘El hijo de la novia’, o cómo superar en escena una obra maestra del cine

Álvaro de Luna, Tina Sáinz y Juanjo Artero protagonizan en el teatro Lope de Vega una atractiva adaptación del célebre filme argentino.

el 11 mar 2015 / 21:58 h.

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Los actores Álvaro de Luna y Tina Sáinz. / Pepo Herrera Los actores Álvaro de Luna y Tina Sáinz. / Pepo Herrera

Álvaro de Luna y Tina Sáinz llevan toda la vida actuando en teatros, películas, series de televisión, y sin embargo no pueden evitar mostrarse excitados ante el reto que les trae esta semana a Sevilla: la versión escénica de El hijo de la novia, la obra de Fernando Castets y Juan J. Campanella que arrasó en el cine y que, desde hoy hasta el próximo domingo, brindarán en el Lope de Vega junto a otros jóvenes actores comoJuanjo Artero, Sara Cózar o Mikel Laskurain.

«Es una pequeña historia sobre las grandes cosas, o una gran historia sobre las pequeñas cosas», comenta Sáinz, quien asegura que el público «ríe, llora, se siente reflejada en muchas cosas», dice. Según Álvaro de Luna, «si el teatro es llevar emociones, puedo decir que en tantos años de trabajo nunca, con ninguna comedia, me habían dicho tantas veces lo mucho que hacemos reír y llorar con una obra. A veces es desde el dramatismo de donde el teatro se viene abajo con una carcajada».

El argumento es conocido: un joven dedicado al negocio de la restauración que traviesa una época de crisis y que siente que su vida se tambalea se enfrenta también al alzheimer de su madre, que provocará situaciones tan chocantes como divertidas. «Cada personaje se encuentra con circunstancias que lo obligan a cambiar el chip y recordar que las cosas que valen la pena no son las que más tiempo les ocupan», explica Sáinz, quien al igual que sus compañeros se sintió un tanto intimidada por el formidable trabajo que hacen en el cine Héctor Alterio, Ricardo Darín y Norma Aleandro. 

«Me daba miedo», reconoce Álvaro de Luna. «Además, me horripila que un grupo de actores trabaje cada uno de forma distinta, uno en el realismo, otro en el juego... Pero la directora del montaje, Garbi Losada, ha logrado con intención, voz y movimiento, la perfección desde la sencillez. Además, recordé aquella idea de Fernando Fernán-Gómez: cuando no sepas qué hacer o decir, haz y di la verdad. Y así fue como todo empezó a rodar», agrega.

«Yo también estaba acojonada», dice Tina Sáinz, «Además, caí en que el personaje se llama Norma, como Norma Aleandro, así que pensé: ¡ya me ha tocado bailar con la más fea! Pero hace un año o así me encontré con Héctor Alterio en la presentación de un festival de teatro, le expresé mis temores y me respondió: ¿Y? ¡Pero yo hago de Henry Fonda!» «Me ha resultado muy difícil», prosigue en este sentido la actriz, «la directora me ha llevado por un camino inflexible, pero yo salía de los ensayos pensando que no lo podría hacer. Incluso me vendaron los ojos. Fue entonces cuando la protección de los demás me metió en el camino para entender lo que estaba haciendo», recuerda.

Por otro lado, los actores se deshacen de elogios para con sus compañeros más jóvenes. «Juanjo es el vector que nos va uniendo a todos», afirma De Luna, mientras que Tina Sáinz destaca el papel de Laskurain, «un actor con mayúscula, muy conocido en el País Vasco, que como los demás ha contribuido a que seamos todos una familia, y el público lo percibe. Nos apoyamos, nos respetamos y nos queremos».

Así consigue el elenco que esta obra resulte perfectamente vigente, ya que «en todas las familias hay un negocio que sacar adelante, hijos descolocados, amores fallidos, y no digamos problemas de salud», dice Álvaro de Luna, quien no olvida que la obra contiene un mensaje de esperanza con el alzheimer. «Estudios recientes defienden que los enfermos entienden la ternura que reciben, lo que no saben es responder siempre. Pero ahí también está la lección de mi personaje: quiere a su mujer, la acepta como está».

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