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El hombre de la suerte

Si hay algún camero con suerte, ese es Manuel Tomé. Cuponero de la localidad, ha repartido la suerte en todos los despachos por los que ha pasado. El pasado 13 de junio alegró la vida de los poseedores de los 10 cupones del número 51.371, premiados con 350.000 euros.

el 15 sep 2009 / 06:45 h.

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Si hay algún camero con suerte, ese es Manuel Tomé. Cuponero de la localidad, ha repartido la suerte en todos los despachos por los que ha pasado. El pasado 13 de junio tuvo su último golpe de suerte que, en forma de 350.000 euros, alegró la vida de los poseedores de los 10 cupones premiados del número 51.371.

Desde su pequeño despacho de cupones en la calle Odiel del barrio de Hiconsa, en Camas, Manuel reparte suerte a sus paisanos. Éste no es el único premio que ha dado ya que a lo largo de su vida como cuponero ha repartido ocho veces el premio mayor de la ONCE y 15 las cuatro últimas cifras.

Además de dar fortuna a los demás, cosa que, parafraseando al Rey, "le llena de orgullo y satisfacción", alguna vez que otra le ha tocado algún "pequeño piquito". Pero, aunque se considera un hombre con suerte no ha tenido "tanta como cree la gente", ya que todavía no ha "pillado ningún premio gordo", contrariamente a lo que algún curioso vecino cree.

En sus comienzos repartía cupones por las naves del barrio de la Cruz, donde tenía "muy buenos clientes". Debido a la gran demanda, solicitó un quiosco a la ONCE para ofrecer un mejor servicio a sus compradores fijos que acudían a él para ver a este singular vendedor.

Recuerda que su mayor racha repartiendo suerte fue en 1991, año en el que vendió tres veces los cupones agraciados con el premio mayor de la ONCE. Esto "supuso un filón para las ventas" e incluso le llegaron encargos de cupones desde Barcelona. Y muchos de ellos por un gran importe.

Fidelidad . De los agradecimientos de la gente a la que repartido suerte resalta que "en general son generosos", aunque él lo único que pide es que sigan comprando cupones allí porque según indica, "sus cupones son los de la suerte". Pese a esto, algunos de sus clientes de toda la vida le reprochan que por qué no le da a ellos los boletos premiados, a lo que con una sonrisa Manuel responde, "si supiera cuáles están premiados se los daría a mi madre, que la conozco desde hace más tiempo".

Siempre que reparte un premio su local se llena de curiosos preguntando quién ha sido el agraciado, aunque él prefiere mantener el anonimato de los clientes ya que, según afirma, "al que le haya tocado que lo diga si quiere". Su máxima ilusión es ver como sus clientes ven que es un hombre que reparte suerte y el que diga lo contrario "que llame a la ONCE".

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