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El homicida de Los Pajaritos dice que mató a su mujer por celos

el 08 sep 2010 / 12:59 h.

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Un hombre que se enfrenta a 21 años de cárcel por matar a su esposa a puñaladas ha atribuido hoy su comportamiento a los celos, ha dicho que lo último que recuerda es haber tomado un cuchillo de la cocina y haber intentado suicidarse tres veces al darse cuenta de lo que había hecho.

El juicio ha comenzado hoy en la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla, donde el acusado P.C.M. ha sido increpado a las puertas de la sala con gritos de "asesino" por parte de varios familiares y amigos de la fallecida.

El acusado ha atribuido su comportamiento a la dependencia del alcohol y las drogas que sufría y ha dicho a los jueces que lo último que recuerda es haber tomado un cuchillo de la cocina porque sintió celos por las supuestas relaciones de su mujer con un policía local.

El homicidio de C.M.R., entonces de treinta años, ocurrió en la noche del 9 de febrero de 2009 cuando el acusado la sorprendió en la cama cuando estaba adormilada y la apuñaló once veces, provocando su muerte por hemorragia masiva.

El acusado ha declarado a los jueces que, al descubrir lo que había hecho, intentó suicidarse, sin éxito, metiéndose en la bañera con un secador de pelo encendido, luego hizo una ingesta masiva de pastillas y, al despertarse hacia las 15.40 horas del día siguiente, se tiró por la ventana desde un cuarto piso en su vivienda de la barriada de Los Pajaritos.

Previamente, P.C.M. llamó al servicio de emergencias del 112 diciendo que había matado a su esposa y que se iba a tirar por la ventana, y cuando la Policía acudió al lugar y se lo encontró tendido en la calle con las dos piernas rotas les dijo: "Me he cargado a mi mujer y ahí queda eso".

El acusado, que permaneció hospitalizado varios meses, ha dicho que no recuerda nada más de lo que sucedió aquel día y cuando le han preguntado si mató a su esposa, ha respondido escuetamente: "Creo que sí".

Además del delito de asesinato, por el que la Fiscalía pide dieciocho años de prisión, el ministerio público solicita otros dos años por maltrato habitual y otro año por un delito de lesiones.

Según el fiscal, la pareja estaba casada desde 2000 pero las relaciones "se fueron deteriorando progresivamente desde 2004" debido a la adición del acusado al alcohol y a la cocaína y desde que le echaron de su trabajo.

La Fiscalía recoge varios episodios de violencia física y verbal y al menos tres intervenciones del juzgado después de sendas agresiones sufridas por la mujer, aunque todas ellas se archivaron porque la víctima retiró la acusación o se acogió a su derecho a no declarar contra su marido.

La mujer, que regentaba una frutería, era víctima de "continuos insultos, humillaciones y frases malsonantes", y además el acusado la golpeaba y le dejaba hematomas y arañazos, pero cuando los hermanos de la víctima le preguntaban sobre su origen, ella lo ocultaba, sostiene el escrito de acusación.

La petición de condena incluye el pago de sendas indemnizaciones de 158.514 y 44.0312 euros a los dos hijos del matrimonio, que desde la muerte de su madre se encuentran bajo la tutela de la abuela materna, han informado a Efe fuentes del caso

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