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El hospital Vall d'Hebron asegura que "actuó correctamente"

Los familiares han interpuesto una querella por un delito contra los derechos individuales y por otro de denegación de la asistencia sanitaria.

el 14 nov 2011 / 16:00 h.

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El Hospital Vall d'Hebron de Barcelona ha abierto una investigación interna, como marca el protocolo tras la presentación de una queja, para revisar el caso de la mujer de 65 años, vecina de Tossa de Mar (Girona), que murió por una hemorragia cerebral tras pasar por cuatro centros y esperar 65 horas por una operación.

En una atención a los medios, el director asistencial del hospital, Jaume Roigé, ha defendido este lunes que el centro invirtió "todos los recursos técnicos y humanos" para salvar a la paciente cuando llegó al centro, y ha defendido la actuación correcta del hospital, de referencia para estos episodios, y eludiendo valorar la actuación de los otros hospitales, por no ser de su competencia.

En el momento de la intervención, el centro no contaba con el equipo de guardia para esta intervención, siendo el Hospital Clínic el de referencia en ese momento, con motivo de la redistribución de tareas ordenada por la Generalitat, siendo "habitual" la derivación de pacientes para aprovechar los recursos del sistema, ha añadido Roigé.

También ha asegurado que "los recortes no han afectado a la atención urgente", y el hospital no ve negligencia en su actuación.

Roigé ha señalado que los 'aneurismas' graves tienen una mortalidad del 40% a las 24 horas y del 46% a las 72 horas, siendo clave el tratamiento y el control, a la vez que el tiempo.

Los familiares han interpuesto una querella contra el gerente del Vall d'Hebron, Jaume Raventós, y el jefe de Neurocirugía del mismo centro encargado de atender a la paciente por un delito contra los derechos individuales y por otro de denegación de la asistencia sanitaria, respectivamente, y también contra el Instituto Catalán de la Salud (ICS) como responsable civil subsidiario, como ha confirmado a Europa Press el abogado de la familia, Rafael Miret.

Según la querella, que los familiares presentaron el sábado ante los juzgados de Barcelona y a la que ha tenido acceso Europa Press, María del Carmen M. llegó pasadas las cinco de la mañana del 7 de septiembre al Hospital de Blanes (Girona), y allí los médicos, al sospechar que se trataba de una hemorragia cerebral, decidieron derivarla al Hospital Josep Trueta de Girona.

A este centro llegó pasadas las 10 horas, donde se confirmó que sufría una hemorragia cerebral junto a un coágulo hemático lo que obligaba a operarla urgentemente, por lo que a su vez fue derivada al Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, al no poder hacerlo en el Josep Trueta porque estaba afectado "por la política de recortes sanitarios", según los familiares.

Así, la paciente llegó al Vall d'Hebron, la ingresaron en la unidad de cuidados intensivos (UCI), y el equipo de neurocirugía informó a la familia de que a la mañana siguiente la operarían.

A la mañana siguiente la bajaron ya sedada a la planta de quirófanos y, después de varias horas de espera, los médicos informaron a la familia de que no podían operar ni embolizarla porque no disponían de quirófano y también de que la situación de la paciente era muy grave con "riesgo grave para su salud e incluso para su vida", explican los familiares.

La operación fue retrasada hasta el día siguiente, y mientras tanto "la paciente empieza a desarrollar agitación y deterioro del nivel de conciencia", según el informe del hospital, pese a lo que se mantuvo en el centro en lugar de trasladarla a otro centro para operarla.

Al día siguiente, la prepararon nuevamente para la operación, pero tampoco esta vez pudieron llevarla a cabo al no disponer de quirófano y, tras las protestas de los familiares, los médicos decidieron trasladarla al Hospital Clínic donde finalmente fue operada después 65 horas.

El 10 de septiembre la devolvieron al Vall d'Hebron donde quedó ingresada en el mismo estado de sedación, y donde empeoró hasta morir el día 16, relata la familia.

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