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El hotel Renacimiento pagará un puente para poder ampliarse

Financiará el 50% de la nueva pasarela de Cartuja para que se cambie el PGOU

el 12 oct 2010 / 17:56 h.

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Vista del Alamillo desde el puente de la Barqueta. El nuevo viaducto irá entre ambos, conectando la calle José Díaz con el hotel Renacimiento.

Sin un nuevo puente para la Cartuja no hay ampliación que valga. Éste es el eje de la negociación de la que surgirá el compromiso para hacer una pasarela entre el Alamillo y la Barqueta, anunciada el miércoles por el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, pero que ya tiene garantizada parte de la financiación necesaria.

Porque el Ayuntamiento hispalense ha puesto la condición de que se pague el puente a cambio de acometer los cambios en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que posibilitarán la expansión de dos de los inquilinos más importantes de Cartuja, Isla Mágica (que gestiona Cajasol) y el hotel Renacimiento, del grupo Barceló.

Y por mucho que el propio candidato socialista a la Alcaldía, Juan Espadas, considere que esta gestión corresponde al próximo gobierno municipal, la negociación va más rápido de lo que pueda parecer, porque fuentes municipales confirman que Barceló ya ha dado su visto bueno a la operación y que ya se trabaja para perfilar cómo será el futuro puente, el décimo que tendrá el río a su paso por Sevilla.

La intención es matar dos pájaros de un tiro: culminar las operaciones urbanísticas que permitirán la ampliación de Isla Mágica -que quiere hacer una zona comercial donde ahora tiene los aparcamientos, frente al Teatro Central- y el hotel Renacimiento, y mejorar la movilidad en la Cartuja, porque el nuevo puente servirá sobre todo para descongestionar los de Barqueta y Alamillo. Y es que el recinto está próximo al colapso de tráfico, ya que por las vías interiores del parque temático y tecnológico circulan unos 15.000 coches al día y hasta 48.000 por la avenida Carlos III, más incluso que por Torneo.

Las conversaciones se iniciaron a petición de Barceló, que planteó una reordenación de las parcelas de su propiedad junto al hotel porque la edificabilidad que ahora mismo tienen es "complicada" y "difícilmente materializable", resaltan las mismas fuentes municipales. ¿Y por qué? Pues porque se prevé una construcción con una altura excesiva, tanto que poco menos que habría salido aquí una segunda Torre Pelli. A esto se une que el Ayuntamiento no va a permitir nuevas edificaciones que tapen las tres torres circulares del hotel, que se consideran todo un símbolo de la isla.

El acuerdo al que se ha llegado con Barceló va a permitirle construir en planta baja más cuatro alturas, algo más pequeño que sus torres actuales, una reordenación "sensata" diseñada para que no tape la fachada del hotel. Asimismo, el vial de servicio que ahora utiliza el Renacimiento como calle particular ante su fachada será una vía de tránsito público. Para acometer todo esto hace falta una modificación del PGOU, a lo que el Consistorio está dispuesto. ¿A cambio de qué? Pues de que Barceló pague la mitad del puente, que costará entre 10 y 11 millones de euros, una pasarela que al fin y al cabo supondrá un acceso directo al hotel desde el otro lado del Guadalquivir.

El pacto entre las partes ya está cerrado, por lo que se va a empezar a redactar un convenio que, una vez suscrito, permita cambiar el PGOU y que su aprobación inicial se verifique antes incluso de finales de año. Este cambio urbanístico conjura también el riesgo de que, para intentar aprovechar mejor la edificabilidad actual, Barceló se plantease un proyecto que ocultase o incluso obligase a tirar alguna de las actuales torres. Una operación similar se quiere acometer también con Isla Mágica para que asuma la otra mitad del puente, igualmente a cambio de otra modificación en el PGOU que en este caso le permitirá hacer un centro comercial en la gran parcela que ahora utiliza como aparcamiento, en frente tanto del Teatro Central como del mismo hotel Renacimiento.

Este cambio de uso (el área tiene la consideración de ocio temática y pasaría a ser terciaria) también está condicionado a que se asuma la financiación de la pasarela, aunque en este caso las conversaciones están mucho más verdes. Aún así, éstas han empezado ya y no se espera una "negociación complicada" porque a los inversores (Cajasol) les interesa un puente que partirá de la calle José Díaz, al otro lado del río, y supondrá "un camino directo a su casa".

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