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El IAPH finaliza la restauración de la Cruz de Estepa, tras 7 meses y un coste de 19.650 euros

el 17 mar 2010 / 17:31 h.

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El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) finalizó la  restauración de la Cruz Parroquial de la iglesia de Santa María de la  Asunción de Estepa (Sevilla), atribuida hasta la fecha al platero  sevillano Francisco de Alfaro, pero cuyo proceso de investigación  histórica y análisis comparativo ha revelado que pertenece a uno de  los principales centros plateros del ámbito castellano-leonés del  último tercio del siglo XVI.  

Según un comunicado, el proyecto de intervención se ha  desarrollado, por encomienda de la Dirección General de Bienes  Culturales de la Consejería de Cultura, en las nuevas instalaciones  del taller de platería del IAPH, ha durado siete meses y ha tenido un  coste total de 19.650 euros.  

La pieza, de gran valor cultural, ha permitido ampliar el  conocimiento sobre la escuela plateresca palentina, lo que abre  futuras líneas de investigación y estudios históricos en otros bienes  culturales andaluces. La cruz procesional es de estilo manierista y  consta de dos piezas, la inferior que soporta la cruz y posibilita su  traslado y la cruz propiamente dicha que sustenta el peso  iconográfico, destacando en el anverso la escultura de bulto redondo  de Jesús Crucificado y en el reverso un relieve de la Asunción de la  Virgen María.  

Además, en la macolla o manzana de la cruz se distribuyen en  capillas ocho apóstoles con sus atributos en alto relieve. Las  técnicas de ejecución de la obra son variadas destacando el repujado,  cincelado y torneado, y la amalgama de mercurio para el dorado.

Asimismo, el uso litúrgico de este tipo de piezas implica que a lo  largo del tiempo fuera necesario realizar operaciones de limpieza,  mantenimiento y reparación, e incluso que se hayan llevado a cabo  modificaciones del original añadiendo o retirando elementos según el  gusto del momento. Así, la Cruz ha sufrido numerosas intervenciones,  una de ellas documentada según una inscripción descubierta en la  madera del reverso de la cruz de 1868.

La sustitución del soporte original desmontable por uno fijo de  acero ha sido una de las intervenciones "más perjudiciales" para la  pieza, por su carácter "irreversible". Además de esta restauración  anterior, a su llegada al IAPH la obra presentaba mutilación de parte  de la chapa metálica en los brazos de la cruz y numerosas  alteraciones como corrosión de los metales --más evidente en el caso  de la plata dorada que había perdido el brillo--, acumulación de  suciedad y manchas de grasa, pérdidas de dorado, de metal y de  elementos de anclaje y decorativos, deformaciones y fracturas.

PROCESO DE INTERVENCION

La actuación llevada a cabo en el IAPH ha permitido conocer la  composición de los materiales, datos sobre su estado de conservación,  información sobre las técnicas de ejecución y profundizar en la  documentación e investigación de este bien cultural, aportando nuevos  datos sobre la autoría. Ha sido muy importante la utilización de la  fotografía ultravioleta para hacer visible la inscripción del reverso  del soporte, testigo de una intervención anterior.

En líneas generales, el proceso ha consistido en el estudio y  localización de alteraciones y elementos de anclaje, desmontaje  parcial y limpieza mecánica y química de las piezas, retirada de  soldaduras de estaño y corrección de deformaciones, tratamiento del  soporte de hierro y reposición de nuevos elementos de anclaje y, por  último, protección de los elementos no dorados o que habían perdido  parcialmente el dorado.

Para la restauración se ha contado con un equipo interdisciplinar  del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, integrado por dos  conservadoras-restauradoras, un técnico orfebre, dos historiadoras,  un técnico en medios físicos de examen y una química.

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