Economía

El imperio empresarial de Luis Portillo será liquidado y subastado este año

El único sevillano y andaluz que se colara en la lista Forbes gracias al boom del ladrillo es echado de los cargos de sus empresas. Supone el principio de su fin.

el 15 feb 2014 / 23:08 h.

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INMOBILIARIA COLONIALHubo un tiempo en el que era Él. Lo más para el empresariado sevillano. Lo había conseguido absolutamente todo, hasta ser el primer andaluz que veía reflejado su rostro en el listado de los más ricos del mundo que publica la revista Forbes, en concreto en el número 237, con una fortuna valorada en 3.700 millones de dólares del año 2006. Pero tal patrimonio estaba edificado sobre tres inestables pilares: el ladrillo, la bolsa y el crédito bancario. Y cuando pinchó la burbuja, todo su imperio se vino estrepitosamente abajo. El Boletín Oficial del Registro Mercantil recogía el pasado viernes la salida de Portillo de los cargos que ocupaba en las principales sociedades de un extenso entramado empresarial que, después de entrar en concurso de acreedores (antigua figura jurídica de la suspensión de pagos), no ha logrado la refinanciación de su deuda bancaria y, por tanto, la administración concursal ha determinado la liquidación. Y eso significa que los activos saldrán a subasta en una notaría aún por determinar, y con el dinero obtenido se tratará de saldar –sea mínimamente– las facturas pendientes con los acreedores (básicamente, entidades financieras). Estamos hablando de las sociedades Zent, compartida con su mujer y canalizadora principal de las inversiones de la pareja sevillana, más las sociedades Grupo Portival, Expo An –esta última, dedicada a la construcción y germen del emporio–, Inmopolis Calidad Sevilla, Inversiones Empresariales Tersina, Desarrollo Empresarial Quetro, Inversiones Portival, Vitafresh (una fábrica de zumos en Huelva), Atymsa Nuevas Tecnologías, Landship Investments, Jabugo Nature Club (productos selectos ibéricos) y Producciones Agrícolas Nature. Esta publicación en el Borme equivale a decirle: aquí ya no pintas nada. Se incluyen principalmente viviendas –incluida su lujosa casa en la urbanización La Motilla, en la localidad de Dos Hermanas– y fincas, todo comprado a golpe de crédito, el mismo que sufragó su desembarco en la gran inmobiliaria española Colonial, en la francesa SFL –avión privado para desplazarse a París y zumo Vitafresh siempre disponible– y hasta en la constructora FCC. Recapitulemos: mayo de 2005, su empresa Expo An lanza una opa sobre Inmocaral valorada en 251 millones de euros; diciembre de ese año, vende su participación en Metrovacesa por 331 millones; junio de 2006, lanza una oferta sobre Colonial por 3.761 millones y se convierte en su principal accionista; seis meses después, compra un 15% de FCC por 1.534 millones; principios de 2007, otra opa, ésta sobre Riofisa, por 2.000 millones. Por supuesto, todas inmobiliarias, al tiempo que figuraba entre los principales accionistas individuales de bancos como el BBVA. Y por supuesto también, era todo capital prestado por unos bancos que, con un complejo sistema de acciones pignoradas –dadas en prenda y cuyo valor dependía de la cotización en bolsa; si ésta caía, los bancos podían ejecutar deuda y quedárselas–, al final serían su perdición. Primero fue despojado de su participación y cargos de Colonial y sus filiales en 2008 para después suspender pagos en sus principales sociedades en 2012. La deuda: unos 550 millones de euros. Y ahora, a subasta o venta directa viviendas, fincas agroganaderas, hoteles, oficinas y locales. ¿Cuándo se conocerán los lotes y los precios? Fuentes jurídicas indicaron ayer que a lo largo de este año, dependiendo de la agilidad del Juzgado Mercantil de Sevilla. En caso de puja, sería en una notaría y previo interés demostrado por quienes quieran acudir. De él se han contado excentricidades y caprichos de rico, y se ha recurrido para calificarle al típico empresario hecho a sí mismo –se adentró en el ladrillo como simple peón–. Al final, la historia de un gigante con los pies de barro.

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