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El inmigrante se integra en Sevilla a travé de la salud y la educación

Un estudio de la UPO revela que no creen que la ciudad sea racista.

el 13 abr 2010 / 20:22 h.

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El fenómeno de la inmigración no alcanza en Sevilla las cotas de ciudades como Madrid, aunque cada vez es más habitual en la vida cotidiana.

Sevilla no es una ciudad racista y hay factores de integración que sobresalen por encima de otros: la educación y la sanidad. Estas son algunas de las conclusiones que extrae del estudio presentado ayer por la Universidad Pablo de Olavide (UPO), el primer teniente de alcalde y delegado de Relaciones Institucionales, Antonio Rodrigo Torrijos, que encargó en 2007 esta investigación. De los 29.654 inmigrantes censados en la capital, 2.274 han participado en la encuesta que da fundamento al trabajo, la primera que "aporta interesantes datos sobre el perfil de la población inmigrante de Sevilla". Uno de ellos, que consideran que no sufren trabas respecto a la atención sanitaria, educación o el desarrollo de su cultura o sus creencias religiosas.

En concreto, el diagnóstico de la población inmigrante de la ciudad de Sevilla elabora una tipología de modelos de barrio de residencia en cuanto a su presencia, heterogeneidad y segregación. Además, analiza aspectos más concretos, como las razones de llegada, la situación de integración o los patrones de interacción con la sociedad de acogida y las administraciones públicas.

En el primer aspecto, y resumiendo los subtipos, se puede hablar de que en Sevilla hay tres tipos de barrio. El primero de ellos sería el barrio multicultural, donde hay gran cantidad de inmigrantes de muchas nacionalidades, como El Cerezo, La Palmilla o El Rocío. Otro tipo sería el barrio en auge, con poca inmigración aunque con mucha diversidad de nacionalidades (La Plata y Begoña). El tercer modelo es el llamado autóctono, donde hay poco inmigrante y de pocas nacionalidades (Torreblanca).

En la tipología de modelos de barrio hay un cuarto que no se da en Sevilla. Es el barrio segregado, con mucha población inmigrante y poca diversidad. Esta clase de barrio es el más cercano al concepto de gueto, modelo que se trata de evitar con las políticas de integración.

Si para venir a España y a Sevilla los principales motivos que aducen los inmigrantes son las posibilidades económicas y reencontrarse con familiares, a la hora de elegir vivir en un barrio u otro los ejes de la elección se centran principalmente en la existencia de viviendas más asequibles y sus servicios y equipamientos.

Servicios sociales. Los inmigrantes valoran su situación de integración teniendo en cuenta su situación profesional -por encima de los ingresos-, lo que se traduce en que aprecian tener un trabajo más que el sueldo en sí. Otro de los elementos que estiman imprescindible para su integración es la estabilidad administrativa. Por debajo de la balanza están los factores de índole política.

Por otra parte, los ámbitos de discriminación que más afectan a los inmigrantes según la encuesta del estudio -una muestra de 2.274 personas, de los 29.954 inmigrantes censados, con una margen de error del 1,98%- son la "discriminación" que sufren para acceder al empleo y a la vivienda.

Los inmigrantes de Sevilla, la mayoría de ellos integrados en el ámbito laboral, tienen un conocimiento "relativamente medio" de los servicios de los que disponen y muestran una "alta satisfacción" de los que usan, con los educativos y sanitarios a la cabeza.

"Con este estudio hemos constatado que los inmigrantes no reconocen actitudes discriminatorias en Sevilla", señaló Torrijos. "También constatamos que hay elementos y servicios que no están suficientemente valorados, como el Consejo de Participación del Inmigrante". Ahora, según el delegado de Relaciones Institucionales, "hay que mejorar la apuesta política para atender a esta población en condiciones de igualdad". Esas políticas, apuntó, "tendrán que evitar la segregación".


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