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El jamón del pobre

Todos recordamos la escena del cepillo del Pan de San Antonio donde el pobre recogía el bollo que el cura le dejaba en la película Historias de la radio, gracias a la cual su director, el falangista Sáenz de Heredia, logró pasar incólume por la memoria histórica y Woody Allen chupar guión para otra...

el 16 sep 2009 / 00:20 h.

Todos recordamos la escena del cepillo del Pan de San Antonio donde el pobre recogía el bollo que el cura le dejaba en la película Historias de la radio, gracias a la cual su director, el falangista Sáenz de Heredia, logró pasar incólume por la memoria histórica y Woody Allen chupar guión para otra, Días de radio. El donativo atraía al menesteroso hasta la misa dominical, al tiempo que lograba la reconciliación del ladrón y el rentista. Eran los años críticos de la posguerra y cada cual trampeaba como podía: los ricos y los avispados, con el estraperlo; los curas, con la beneficencia, y los pobres poetas con el bicarbonato de Paco Rabal y José Sacristán en La Colmena.

Ahora, metidos en la crisis de irás y no volverás, hay empresas que aguzan el ingenio para remediar lo que parece ser el talón de Aquiles de los de arriba y los de abajo: el consumo. Venía yo la otra mañana en mi autobús leyendo El Correo y la radio me sorprendió con el reclamo de una conocida empresa charcutera que anunciaba un 5% de descuento a los parados que compraran un jamón. No estaba seguro de haber oído bien, pero comprobé que sí, que era exactamente eso lo que se promocionaba.

De pequeño, comí muchas veces el jamón que se regía por la regla de oro de entonces: "Cuando en casa del pobre entra un jamón, es que uno de los dos -o el jamón o el pobre- está malo" y veía lo que era estar sin trabajo: visitas nocturnas de mujeres con mantón por si mi madre podía hacer algo, venta de conejos de casa en casa? Hoy la empresa anunciadora cree que el jamón es ahora como el NO-DO antes, que, a pesar del paro, está al alcance de todos los españoles. A lo mejor por eso el PP ha añadido al paro lo de la extorsión municipal. El cura de la película, para animar al pobre, puso en el cepillo: pan (con membrillo) de San Antonio.

Antonio Zoido es escritor e historiador.

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