Cultura

El joven cantaor ecijano Kiko Peña deslumbra en la Fiesta de la Guitarra de Marchena

Su actuación, con sólo 14 años, dejó un increíble buen sabor de boca, como todo el cartel de la noche marchenera.

el 01 ago 2010 / 18:28 h.

El jovencísimo Kiko Peña.

La XXXVII Fiesta de la Guitarra de Marchena, celebrada el pasado sábado con muy buena entrada de público y un indudable éxito artístico, sirvió para confirmar la meteórica trayectoria de un cantaor de 14 años, Kiko Peña, de Écija, que fue capaz de levantar a todo el público cantando por derecho, acompañado a la guitarra por otro joven artista astigitano, Antonio García.

Con esa edad los niños suelen cantar con gracia, pero es muy difícil que canten bien. Este chaval, hijo del torero Paco Peña y de la cantante Esperanza León, del trío Son de Sol, cantó con mucha solvencia y sabiduría unas cantiñas utreranas y alegrías de Cádiz, seguiriyas gitanas y unas serranas en el compás del romance, al golpe.

Pero lo importante no fue sólo el hecho de que eligiera tal repertorio para cantar por primera vez en tan importante festival. Lo novedoso es que se desenvolvió de una manera impropia para sus escasos años, con una planta de cantaor que nos maravilló.

Miguel Poveda está ayudando a Kiko Peña a formarse como cantaor, al que ya ha llevado a algunas de sus actuaciones. No se va a equivocar, desde luego, porque Kiko Peña tiene condiciones para llegar a ser un buen cantaor de flamenco, si no se emboba con otras cosas.

Todo el festival resultó muy entretenido, de ahí que el público, que llenó la Plaza de San Juan, aguantara hasta las tres de la madrugada. Naturalmente, el triunfador de la noche fue, una vez más, el cantaor extremeño Miguel de Tena que, acompañado a la guitarra por Patrocinio hijo, lió la marimorena con sus tonás a ritmo, sus granaínas y bulerías de Vallejo y, sobre todo, los fandangos por bulerías del maestro sevillano.

Tampoco se quedó atrás Manuel Cuevas, el poderoso cantaor de Osuna, con sus estilos mineros y espectaculares fandangos, en los que le ayudó el guitarrista Jesús Zarrías. Ni la malagueña Virginia Gámez, dominadora del escenario y con una hermosa voz.

Hasta el ya veterano José Galán Ruiz, que tuvo que salir después de Miguel de Tena, se templó muy bien por soleá y levantó al público con unos inmejorables fandangos de José Cepero, estupendamente acompañado a la guitarra por otro triunfador de la noche, Manuel Herrera, de San José de la Rinconada, al que habrá que darle ya la categoría de maestro. La guinda la puso el buen bailaor sevillano Rafael de Carmen, quien, acompañado por los cantaores Rubio de Pruna y Juan Cantarote, y por el guitarrista Miguel Iglesias, se encargó también de levantar al público con unas alegrías y bulerías flamenquísimas, de mucho arte y poderío físico.

La localidad de Marchena ha conseguido sacar adelante el festival de este año a pesar de la crisis económica y de que coincidiera con dos festivales más en la provincia, entre ellos el Gazpacho Andaluz de Morón, donde actuó precisamente el citado Miguel Poveda.

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