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El juez Calamita achaca la condena a su condición de católico

El juez Fernando Ferrín Calamita, condenado a dos años, tres meses y un día por retrasar la adopción de una pareja lesbiana, achacó la condena a su condición de católico que, según dijo, "para algunos equivale a homófobo". Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 21:24 h.

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El juez Fernando Ferrín Calamita, condenado a dos años, tres meses y un día por retrasar la adopción de una pareja lesbiana, achacó la condena a su condición de católico que, según dijo, "para algunos equivale a homófobo".

En una carta abierta, el magistrado apunta que se le condena "por ser católico, lo que para algunos equivale a homófobo", y considera ser víctima de "un linchamiento mediático", que se produjo "sin la oportunidad para defenderse".

Además, defendió que investigó el bien de la menor "porque la ley le obligaba a ello". "Sólo busqué el interés de una menor indefensa, como es mi obligación. Tuve, nada más y nada menos, el atrevimiento de solicitar un informe pericial en un caso que el propio letrado querellante califica de novedoso", continúa.

En este sentido, dice que ante el "estado de opinión reinante", sino hubiera sido católico "a lo mejor no se hubiese atrevido a cumplir la ley". "Como tengo conciencia y mi moral me obliga a cumplir con mi deber de juez, cumplí con él a pesar de todo y todos. Yo entiendo así la independencia judicial, que parece tan desacreditada hoy", agrega.

Además, aclara que si los psicólogos del Juzgado o de la Dirección General de Familia "le hubieran garantizado de un modo contundente" que no se ponía en peligro la estabilidad de la menor, "hubiera podido aprobar la adopción".

Por otra parte, apunta que "no siente odio, desprecio o animadversión" hacia los homosexuales, como "no la siente hacia los negros, gitanos o inmigrantes". "Desde un principio se me imputó por ser católico, y la imputación debe ser con todas las consecuencias y, entre ellas, esa: un católico no puede odiar", señala.

Con todo, afirma que la sentencia condenatoria es "a todas luces injusta y sólo explicable desde el prisma de la política", a la que acusa de impregnar el Poder Judicial desde 1985. "Causa rubor y vergüenza ajena a todo jurista que la lea de forma imparcial, sin prejuicios de ningún tipo", añade.

SENTENCIA DE "POCA CALIDAD TÉCNICA" Asimismo, dice que los magistrados que dictaron la sentencia "no son especialistas en el orden penal" y agrega que el texto es de "poca calidad técnica" y con "vocabulario campechano".

Para Calamita, es "curioso" que la sentencia ignore que "el equipo psicosocial del juzgado hiciese su primer informe --como reconocieron la madre biológica y la adoptante en el Juicio-- sin ver a ninguna de las dos ni a la niña". "Es decir, que se trataba de una posible falsedad documental que me pone en la difícil tesitura de denunciar a las dos funcionarias del equipo psicosocial, que entiendo que sí discriminaron a estas mujeres por motivos sexuales, pues de los muchísimos informes que les he ordenado, en este fue en el único que actuaron sin ver siquiera a las interesadas", aclara.

Por otra parte, Calamita reconoce que "se le presiona" para que se vaya de Murcia y que "se le exige dinero para archivar el caso". "Soy un juez díscola y rebelde, se me dice; será porque no acepto sobornos ni chantajes", dice. También critica a "determinados" medios de comunicación por "tergiversar" sus palabras en el juicio.

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