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El juez del caso prepara ya el final de la instrucción judicial

La investigación judicial sobre la muerte de Marta del Castillo se acerca a su fin. Después de tirar de cada hilo y recabar indicios que apuntan a los cuatro detenidos como supuestos autores y colaboradores del crimen, el juez instructor tendrá que cerrar el relato definitivo sobre lo que ocurrió la noche del 24 de enero y enviarlo a juicio.

el 16 sep 2009 / 02:19 h.

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I. Comesaña

La investigación judicial sobre la muerte de Marta del Castillo se acerca a su fin. Después de tirar de cada hilo y recabar indicios que apuntan a los cuatro detenidos como supuestos autores y colaboradores del crimen, el juez instructor tendrá que cerrar el relato definitivo sobre lo que ocurrió la noche del 24 de enero y enviarlo a juicio.

El cruce de llamadas y las conversaciones telefónicas a las que ya tienen acceso los abogados tras levantarse el secreto del sumario, junto a los resultados de pruebas que faltan por llegar -sobre todo de ADN- son las únicas zonas de sombra en las que aún podrían encontrarse indicios que abrieran un nuevo camino a las pesquisas del juzgado de Instrucción 4, dirigido por el magistrado Francisco de Asís Molina, que lleva ya más de cien días indagando. Pero salvo que se produzca un giro inesperado en los trámites que quedan pendientes, como la toma de declaración a algunos testigos secundarios que aún no se han presentado ante el juez, la instrucción llegará a su fin y el caso será enviado a juicio, como adelantó ayer Radio Sevilla.

El magistrado podría llamar de nuevo a declarar a los cuatro detenidos, pero nada parece indicar que éstos vayan a cambiar sus últimas versiones ni por tanto a aportar nada nuevo. Miguel Carcaño, ex pareja y principal imputado por la muerte de la joven de 17 años, admitió al principio haber matado a Marta de un golpe y haberla tirado al río con ayuda de sus amigos Samuel y El Cuco, extremo que estos ratificaron. El Cuco implicó como ideólogo de la desaparición del cuerpo de Marta a Javier, el hermano de Miguel, que siempre lo negó.

Tras esta primera versión, Samuel y El Cuco rectificaron y dijeron que nunca habían estado en el lugar del crimen, la casa de Miguel en León XIII. A la par, este último cambiaba su relato y decía que El Cuco y él violaron a la joven para luego arrojarla a un contenedor. Ni en el río ni en el vertedero de basura se ha hallado el más mínimo resto de la joven, pero tampoco hay una nueva versión que indique otro lugar donde buscar.

Desde que contó esa última secuencia de los hechos, Miguel se ha mantenido firme en ella hasta el punto de reiterar en una carta que dejó antes de intentar suicidarse en la cárcel, y de palabra ante el juez, que no sabe "nada más" que lo que ya ha dicho. De ahí que, salvo que él -o el resto de imputados- pida contar de nuevo qué ocurrió y, sobre todo, cómo se desembarazaron del cuerpo, lo más seguro es que el magistrado no se lo vuelva a preguntar.

La compleja maraña de llamadas que los cuatro detenidos -junto a la quinta imputada, la novia de Javier- se hicieron entre ellos la noche del crimen -cuando los teléfonos aún no estaban pinchados y por tanto no se sabe qué se dijeron- no ofrece una imagen sólida de lo que ocurrió ni a qué hora, si bien la Policía continúa creyendo en los datos recabados al inicio de la investigación: que la joven murió entre las ocho y las ocho y media de la tarde y los detenidos ocultaron su cadáver arrojándolo al río desde el puente de Camas antes de las once menos cuarto, cuando Miguel regresó a esa localidad a dormir en la casa en la que entonces vivía con su novia, una menor de 14 años.

El abogado de Javier ha pedido careos con Miguel y El Cuco, pero según fuentes judiciales también parece difícil que estos enfrentamientos puedan revelar datos nuevos.

Llegados a este punto, el juez está a punto de enviar el caso a juicio. Aunque en principio la muerte de Marta tendría que haber sido enjuiciada por un jurado popular, al añadir Miguel un segundo delito, la violación, el magistrado tendrá que convertirlo en un sumario y enviarlo a un tribunal profesional.

Miguel llamó a Marta tras su muerte.

El registro de llamadas entregado al juez por la Policía señala que, esa primera noche, Miguel Carcaño recibió tres llamadas sucesivas a su móvil a partir de la 1.37 horas que fueron canalizadas a través del repetidor de Camas, lo que contradice a los tres testigos que dicen que sobre la 1.30 o 2.00 horas lo vieron con una silla de ruedas en León XIII. Más tarde, a las 4.36 y a las 5.22, Miguel llamó al móvil de Marta, lo que hace sospechar a la Policía que lo hizo por consejo de su hermano para "buscar una posible coartada", puesto que a esa hora "la menor ya había fallecido, extremo que conocían ambos hermanos", informa la agencia Efe.

El informe recoge que su amigo Samuel Benítez recibió varias llamadas entre las 21.24 y la 1.13 horas que lo sitúan en la barriada de Montequinto, donde tanto él como su pandilla mantuvieron que estuvo hasta que a las 2.20 horas viajó a Sevilla para unirse a la búsqueda de Marta tras ser alertado de su desaparición. Miguel también llamó a Samuel a las 00.11 horas y habló con él un minuto y medio. Sus móviles sitúan al primero en Camas y al segundo en Montequinto.

El cruce de llamadas ubica al hermano mayor de Miguel, Javier Delgado, a las 20.41 horas en el domicilio de León XIII donde se produjo el crimen, desde donde llamó a su novia. A las 21.01 otra llamada fue canalizada por el repetidor de la Carretera de Carmona, próximo al domicilio de su ex mujer, donde cenó. Más tarde se registran varias llamadas enviadas a través de los repetidores cercanos al bar que posee en Nervión, donde pasó parte de la madrugada trabajando. Por último, a las 4 de la madrugada habría vuelto a León XIII, desde donde llamó cinco veces a su hermano Miguel entre las 4.30 y las 4.57 horas tras enterarse de que estaban buscando a Marta.

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