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El juez verificará con dos testigos la coartada del hermano de Miguel

El juez que investiga la muerte de la adolescente sevillana Marta del Castillo tomará declaración el próximo martes, como testigos, a la ex compañera y a la actual novia de Javier Delgado, hermano del asesino confeso de la joven, para que confirmen si estuvo con ellas la noche del crimen.

el 15 sep 2009 / 23:12 h.

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El juez que investiga la muerte de la adolescente sevillana Marta del Castillo tomará declaración el próximo martes, como testigos, a la ex compañera y a la actual novia de Javier Delgado, hermano del asesino confeso de la joven, para que confirmen si estuvo con ellas la noche del crimen.

La defensa de Javier, el hermano mayor de Miguel Carcaño, pretende tumbar así la tesis de la Policía, que considera que fue él quien organizó a los tres jóvenes implicados en el crimen para que se deshicieran del cadáver, una vez comprobó que Marta estaba inconsciente en su casa después de que Miguel la golpease en la cabeza con un cenicero de cristal. Según la investigación, Javier ayudó a Miguel a envolver a la joven en una manta y decidió que, con ayuda de sus amigos Samuel y Javier -menor de edad conocido como el Cuco-, la llevasen en coche al puente de Camas y la lanzasen al río. Todos están encarcelados desde la semana pasada.

Pero el abogado defensor de Javier, que ha recurrido la orden de prisión, ha propuesto como testigos a estas dos mujeres para verificar la coartada del hermano de Miguel, que dice que pasó esa noche acompañado por ellas. En su versión ante la Policía, Javier dijo que la noche del 24 de enero, cuando Marta desapareció y posteriormente Miguel confesó haberla matado, salió de su casa sobre las 20.30 horas sin ver a la joven, estuvo tomando unas copas, trabajando en su bar, y regresó a su casa sobre las cinco de la madrugada.

El juez de Instrucción 4 iniciará así la ronda de testigos para verificar las declaraciones de los cuatro implicados, y deberá responder luego a la petición del abogado de Javier, que ha recurrido la orden de prisión para que su cliente quede en libertad. Los demás no lo han solicitado.

Francisco Javier declaró, tanto durante las 72 horas que permaneció detenido en la comisaría como en su comparecencia ante el juez, que salió de su casa a las 20.30 horas, estuvo con su ex compañera, jugó con la hija de ambos, y luego se dirigió al bar que posee en Nervión, donde estuvo trabajando ante numerosos testigos hasta la madrugada y se encontró con su actual novia.

El asesino confeso también ha afirmado que su hermano no estuvo en el lugar del crimen cuando golpeó a Marta con un cenicero en la cabeza y ha negado que permaneciese en la vivienda de la calle León XIII de Sevilla "limpiando restos y huellas", como sostiene el juez en el auto de prisión.

Quien le acusa es el menor de edad Javier G.M., de 15 años, conocido como el Cuco, quien declaró al juez que mientras él, Miguel y Samuel sacaban el cuerpo de Marta del piso, Javier "visiblemente nervioso", le amenazó con que a él mismo o a su familia "le pasaría algo grave" si contaba algo. Su abogado ha pedido la libertad basándose en los testigos que le vieron en actitudes "no compatibles con alguien que acaba de ocultar un asesinato" y porque el menor que le acusa se garantiza así una atenuante de la responsabilidad penal, al haber actuado bajo amenaza.

Javier declaró al juez que no se enteró de la muerte de Marta ni el día en el que sucedió ni en los 20 días siguientes hasta que fue detenido su hermano Miguel. Pese a ello, el juez le imputó una presunta complicidad y "conducta útil para la muerte y desaparición" de Marta, y decretó su prisión incondicional por la gravedad de los hechos, la importante penalidad que llevan aparejada y el riesgo de fuga y de obstaculización de la instrucción de la causa.

Entretanto, las fuerzas de seguridad cumplen hoy 12 días de búsqueda del cuerpo de Marta en el río, sin éxito alguno. Sólo se han hallado varias mantas, que se están analizando para comprobar si alguna pudo ser la utilizada para trasladar el cadáver de la adolescente. Pese a que incluso se han lanzado al agua señuelos para comprobar hacia dónde los arrastra la corriente y poder así buscar donde sea más lógico que pueda estar la joven, ni los perros rastreadores, ni los buzos ni el Ejército han logrado encontrar aún a la joven.

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