Cultura

El Juli asume responsabilidades

Los hermanos Pablo y Óscar Chopera ya se han anotado el primer tanto en su estreno como empresarios de la compleja plaza de Córdoba.

el 29 mar 2011 / 11:52 h.

Con Santacolomas. Los hermanos Pablo y Óscar Chopera ya se han anotado el primer tanto en su estreno como empresarios de la compleja plaza de Córdoba. Los flamantes gestores anunciarán a El Juli con el hierro santacolomeño de La Quinta en uno de los festejos más atractivos de la próxima Feria de la Salud que podría completarse con los nombres de Finito de Córdoba y Miguel Ángel Perera. No deja de ser una buena noticia que encastes fundamentales de la cabaña brava como el de Santacoloma mantengan su presencia en los grandes escenarios, con los mejores actores. Pero la noticia invita a la reflexión: los mismos que andan llorando por las esquinas clamando por la vuelta a la palestra de veraguas, coquillas, gracilianos, patasblancas, saltillos, contreras o pablorromeros son los mismos que propiciaron su caída. El imperio de la báscula sentenció muchos de estos encastes y en medio de la debacle, la sangre Domecq resistió el embite por su capacidad de adaptación a los gustos de los públicos y, que no se olvide, a las exigencias del toreo contemporáneo. Lo demás, es pura e inoperante melancolía y demagogia para aficionados ingenuos.

En San Isidro. Y ya que estábamos hablando de El Juli, no deja de ser llamativo que en el primer esbozo de la feria de San Isidro aparece enfrentado al diestro francés Sebastián Castella, gallo escapado del corral del plenipotenciario G-10 que no anda precisamente a partir un piñón el maestro madrileño. Los toros del duelo pertenecerían a la divisa de Núñez del Cuvillo y el exigente testigo de la afrenta sería José María Manzanares. Ya saben, pueden saltar chispas. Castella, autobautizado como G-1, navega por libre y ha lanzado algunas perlas contra sus compañeros que no tardaron en ser contestadas de distinta manera por Manzanares y El Juli. En las Ventas habrá alta tensión. Y por cierto, los del G-10 mantuvieron una cumbre semisecreta en el hotel Vincci de Sevilla el mismo día que se clausuraban las jornadas taurinas organizadas por la Asociación Taurina Parlamentaria que ha permitido ver a políticos de distinto signo -García-Escudero y Carmen Calvo- remando en el mismo barco e idéntica dirección. Que cunda el ejemplo. Y antes de despedir este apunte isidril no ha dejado de resultar llamativo que Julio Aparicio se haya quedado fuera del serial ¡por motivos económicos!

Después de las jornadas. Pero no abandonaremos aún el hilo prestado por el general Juli. En una inusual terna completada por Enrique Ponce y Luis Francisco Esplá se erigieron en los grandes protagonistas de esas jornadas de la Asociación Taurina Parlamentaria. Los tres lanzaron verdades como puños pero también se enredaron en la utopía de la autogestión taurina aludiendo al envidiable modelo francés, difícilmente extrapolable a la realidad taurina que se vive Pirineos abajo. Las pretensiones de los grandes quizá serían válidas en las grandes plazas del toreo pero, hoy por hoy, son absolutamente inalcanzables en el segundo y el tercer circuito. El mejor, o peor, ejemplo se mostraba vía televisión hace algunos días haciendo buena otra de las reflexiones de los toreros: la caja tonta es buena según cuando y cómo. El caso es que la retransmisión de la corrida de la reinauguración de la plaza de toros de Priego todavía sonroja a cualquier aficionado cabal. Sobraba en la parrilla y demuestra que algunas regiones del planeta de los toros no se pueden dejar sin vigilancia. Así es.

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