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El jurado declara inocente al joven que mató a su padre en Alcalá de Guadaíra

El tribunal afirma que "no pudo hace otra cosa que clavarle la navaja".

el 13 jul 2010 / 13:50 h.

Inocente. Éste fue el veredicto que ayer emitió el jurado que ha enjuiciado al joven acusado de matar a su padre la madrugada del 1 de enero de 2008 en Alcalá de Guadaíra, después de dos casi dos jornadas deliberando. La madre de A.D.P. no pudo controlar las lágrimas ni tampoco el acusado que se abrazó a su abogado, Manuel Salinero, también visiblemente emocionado.

Por unanimidad, los miembros del tribunal reconocieron que la agresión del procesado a su padre fue en “legítima defensa” y que éste actuó movido “por un miedo insuperable”, argumentos que el letrado defendió durante todo el juicio.

El jurado tuvo listo el veredicto a las tres de la tarde. La tensión en la sala hacía que hasta el portavoz del tribunal tuviera la voz entrecortada y le costara leer el veredicto. Poco a poco fue desgranando los hechos que ellos consideraban probados hasta que, tras varios minutos que se siguieron con muchos nervios por la familia, se llegó a los puntos claves. El jurado, por unanimidad, consideraba probado que la víctima, mientras el joven intentaba reducirla porque previamente le había encañonado a él y a su madre, “tenía un cuchillo jamonero que intentaba clavárselo y que para defenderse tuvo que coger la navaja que antes había tirado su padre”.

El tribunal hizo alusión “al intenso nivel de estrés y el alto nivel emocional” que, “lógicamente”, el acusado debía sufrir en el momento de los hechos, lo que incluso “le llevaría a ignorar cuál podría ser su reacción” ante la situación. El jurado consideró suficientemente acreditado que la víctima, A.D.G., sufría psicosis bipolar, que se había agravado en los últimos meses y que aquella noche estaba en “fase maníaca”. Por ello, y ante sus agresiones, el joven “no pudo hacer otra cosa que clavarle la navaja” para que desistiese.

El jurado también valoró, para declararle “no culpable”, el hecho de que desde el principio él admitió los hechos y reconoció que disparó y que luego apuñaló a su padre para proteger a su familia. De hecho, la víctima tras recibir un disparo, insistía en que iba “a matar a todos” empuñando una navaja. Por eso, “no pudo hacer otra cosa”, pese a la “extraordinaria relación que tenían” y el “respeto” que sentía por su padre, según el jurado.

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