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El juzgado deja libre con cargos a los dos okupas de Casas Viejas

En un tiempo récord, los okupas desalojados ayer en Casas Viejas fueron liberados pasada la medianoche: tras visitar el hospital y declarar ante la Policía, se les trasladó al juzgado de guardia, donde volvieron a testificar y fueron puestos en libertad, con cargos por desobediencia grave y desórdenes públicos. (Foto: Antonio Acedo)

el 14 sep 2009 / 20:55 h.

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En un tiempo récord, los okupas desalojados ayer en Casas Viejas fueron liberados pasada la medianoche: tras visitar el hospital y declarar ante la Policía, se les trasladó al juzgado de guardia, donde volvieron a testificar y fueron puestos en libertad, con cargos por desobediencia grave y desórdenes públicos.

Decenas de personas los esperaban para jalearlos, al grito de "libertad, libertad", y lanzarles vítores y consignas antes de abrazarlos y cogerlos en alto para celebrar el final de una acción que había sido planeada al detalle durante un año, con el objetivo de llamar la atención sobre el desalojo de un centro social y cultural que ha dotado al barrio de espacios de encuentro. Ellos dijeron que sabían a los que se exponían y que la resistencia merecía la pena.

Para hoy hay convocada una manifestación de apoyo, que saldrá a las 18 horas del Pumarejo con destino incierto.

Sus compañeros ya los habían recibido como héroes al llegar a los juzgados del Prado, donde se vivieron momentos de tensión con la Policía. La red de apoyo denunció que llegó a haber golpes.

Un centenar de personas había estado todo el día en el entorno de Casas Viejas para apoyar la "resistencia pacífica" de Iván y Agus durante su encierro.

Además de gritar insistentemente lemas como "Casas Viejas se queda" o "Un desalojo, otra ocupación", unas 200 personas acompañaron la salida de las ambulancias de Casas Viejas con aplausos y gritos de ánimo. En el segundo caso, su presencia obligó a pararse al vehículo que trasladaba a Agus al hospital, y la Policía acabó dando algunos golpes. Unas seis o siete personas siguió a la ambulancia hasta el hospital, donde tuvieron un nuevo enfrentamiento con las fuerzas de seguridad al intentar acercarse.

El resto de la gente se concentró en la plaza del Pumarejo y marchó cortando el tráfico a su paso hasta los juzgados.

36 horas después de que dos okupas se encadenaran en un zulo a cuatro metros de profundidad para impedir el desalojo del centro social Casas Viejas, la Policía logró sacar a Iván, y una hora después a Agus, que fueron enviados al hospital, detenidos. Ambos podían haberse soltado por sí solos en todo momento.

Cuando un bombero trataba de meter un cortador extensible en el estrecho tubo dentro del que Iván se había encadenado el brazo a la pared de hormigón, el joven decidió soltar él mismo la sujección con la que tenía atada la cadena a la muñeca. Aunque habían explicado, incluso con un vídeo, que los okupas llevaban una pulsera metálica que sujetarían al fondo del tubo con un candado, en realidad usaron un mosquetón como los que se emplean en escalada, que puede abrirse con la presión de un dedo. Es lo que Iván decidió hacer en el último instante, minutos antes de las ocho de la tarde de ayer.

Agus, en cambio, aguardó a que cortaran la abrazadera de su muñeca, una hora después. Entre gritos de unos 200 miembros de la red de apoyo a Casas Viejas, el centro social que lleva seis años funcionando en el Pumarejo, y con escolta policial, los dos salieron detenidos, cada uno en una ambulancia, camino del hospital Virgen del Rocío. Pese a llevar día y medio sin comer y bebiendo poco, están en perfecto estado de salud, según los sanitarios de Bomberos que los atendieron.

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