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El lastre de los acuerdos bajo presión y demasiado caros

El Ayuntamiento se gasta más en horas extra y compras de descansos de lo que se pretende ahorrar recortando nóminas y reduciendo gastos en las empresas municipales

el 03 jul 2010 / 17:47 h.

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Pulso interno. La situación vivida esta semana en el seno del gobierno es reveladora: tras casi un año de trabajo, el Ayuntamiento consiguió por fin en mayo aprobar los presupuestos. Pero una delegación del propio gobierno, la de Recursos Humanos, decidió enmendarlos para pedir más dinero para productividad. Al final, Hacienda rechazó y desacreditó públicamente esta propuesta. Tras este pulso interno se esconde uno de los problemas endémicos de este ayuntamiento, y de la mayor parte de las ciudades: el descontrol en los gastos de personal. Las administraciones se han lanzado a una carrera acelerada para reducir los costes de la plantilla, para recortar las nóminas. Pero el primer gran problema que tiene pendiente el Consistorio de Sevilla no es la cantidad de trabajadores –insuficientes en realidad–, ni la masa salarial, ni siquiera las competencias impropias que tiene que asumir –una batalla más a medio plazo que a corto–,  o los sueldos de los directivos y concejales –un tema que hay que abordar pero que no resuelve los graves problemas económicos–. El problema que se arrastra desde hace años son los acuerdos firmados incluso en servilletas ante presiones sindicales y los pactos fuera de convenio. Las cifras hablan por sí solas: con el recorte generalizado de las nóminas y el plan de ahorro en las empresas municipales, el Consistorio se quiere ahorrar al año 13 millones de euros. Cada ejercicio, sin embargo, se gastan entre 14 y 16 en pagar productividades, horas extra y compra de descansos para cubrir problemas organizativos y la falta de plantilla. Un ejemplo: la presencia policial las noches de los fines de semana no forma parte de sus nóminas ni de sus servicios ordinarios. Se paga aparte. Lo mismo ocurre con muchas guardias de bomberos. Son modelos de trabajo aprobados por el Consistorio por una visión a corto plazo –resolver  problemas inmediatos– y con un trasfondo: evitar conflictos con los servicios básicos municipales y sus sindicatos mayoritarios. Con su pulso a Recursos Humanos, Hacienda parece dispuesta a frenar este sistema. Pero en su contra juega que, a un año de las elecciones, no hay margen para soluciones a medio plazo ni para dejar a un lado el interés político.

Responsabilidad. El Gobierno local pide “responsabilidad” a los empleados y a los sindicatos. Pero aunque la plantilla pueda presionar, quien cede o no es el Consistorio. Y ahí nadie está libre de culpa. Todavía colea el acuerdo que firmó Emilio Carrillo para echarle un pulso al alcalde que implicaba la creación de 189 empleos en un año y una subida salarial. Una cifra inasumible en el actual sistema del Ayuntamiento, salvo que se enmarcara en una reestructuración más amplia de los servicios. Pero no sólo Carrillo lo firmó. El acuerdo venía de la entonces delegada de Personal Nieves Hernández y fue ratificado en otra etapa por el actual responsable del área Alfonso Mir. Es más, en el marco de las habituales crisis orgánicas del PSOE, hasta el Pleno aprobó ese mismo pacto que no podía cumplir. Los sindicatos reclaman lo que les prometieron y el Ayuntamiento niega lo que nunca ha podido cumplir.

Empresas.  Para no generar agravios, el Consistorio trasladó su plan de recortes a las empresas. Cinco millones de euros sin recortar las nóminas de la plantilla –una propuesta frenada por IU–. ¿Y de dónde sale el dinero? Ha habido nuevas reuniones estos días, pero sigue sin haber nada concreto, porque realmente las cuentas no salen. Se pretende recortar en gasto corriente, pero Tussam, Lipasam y Emasesa llevan ya al menos dos años aplicando medidas restrictivas en este capítulo. Se pretende reducir en eventuales y en horas extra, pero ha llegado el verano y Lipasam ha cubierto la práctica totalidad de sus vacantes, como en años anteriores, mientras que en Tussam ni se ha planteado el debate: las vacaciones están planificadas por convenio desde 2009. Y no se pueden tocar. Mucho tendrá que esforzarse el Consistorio para que este plan no quede en una cortina de humo diseñada para evitar la percepción de que hay agravios comparativos y de que el Consistorio realmente no sabe cómo recortar sus gastos.

Privatizaciones. La receta al precario equilibrio de gastos e ingresos locales parece pasar ahora por una oleada de privatizaciones: adelgazar la administración local y externalizar servicios. Se planteó con las líneas de Tussam, luego con la grúa y ahora con servicios municipales como la limpieza de colegios que se reforzará con empresas privadas. IU insiste en que no permitirá esta tendencia, los sindicatos harán bandera de la lucha contra ella. Pero para el PSOE de momento parece la única solución. fjalonso@correoandalucia.es

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