El legado del conde de Colombí viaja a Sevilla

La muestra consiste en una colección de pintura taurina que no había salido antes de Alcalá de Guadaíra.

el 09 oct 2010 / 19:34 h.

La Casa de la Provincia muestra estos días una de las colecciones más sobresalientes del patrimonio de Alcalá de Guadaíra. Concretamente se trata de la colección de pintura taurina del conde de Colombí, que ha sido calificada por el alcalde de Alcalá, Antonio Gutiérrez Limones (PSOE), como "un acontecimiento histórico para la cultura de la ciudad, pues es la primera vez que esta colección se expone fuera de Alcalá y la primera que se edita una publicación sobre la misma".

La muestra es parte del legado realizado por don José María Gutiérrez Ballesteros, conde de Colombí, a Alcalá en la década de los setenta. Desde 1999, el Ayuntamiento ha estado trabajando en la restauración, catalogación y documentación de estas piezas. Licenciados alcalareños en Bellas Artes, con la especialidad de restauración y conservación de obras de arte, como Paloma Monedero Trujillo, Alejandro Redondo Torres o Claudio Hoyos, han dejado la huella de su buen hacer aportando cada uno un paso más en la recuperación del total de obras de la colección hasta llegar a tener esta posibilidad de presumir de ellas como una parte importante de las colecciones artísticas municipales.

En exposición destaca una sobresaliente sección de Ex Libris y otra de libros y prensa periódica, además del apartado de artes plásticas de la colección, formado por pinturas, cartelería, cerámica, fotografía, esculturas y mobiliario decorado a mano.

El mayor valor de la colección no está en la calidad artística de sus piezas, sino en el hecho de que tienen en común estar dedicadas a la temática taurina, lo que le confiere un valor singular como colección y un gran atractivo etnográfico, pues se convierte en un compendio privilegiado para abordar el conocimiento de la fiesta del toro.

Abundan así los carteles de corridas destacadas, los retratos de toreros, las escenas campestres y goyescas (que aportan una imagen de las indumentarias de la fiesta) y las composiciones descriptivas de las suertes taurinas. Son llamativos unos pequeños formatos, generalmente en lienzo o cartón, que pueden denominarse retratos de toros, pues se representan ejemplares concretos que destacaron por lo extraordinario de sus cualidades desde el punto de vista de la lidia. 

Estilísticamente la colección cuenta con una notable variedad de estilos y conceptos artísticos. Siempre dentro de un lenguaje figurativo, algunas escenas se resuelven en un estilo romántico propio del siglo XIX, aunque destacan por su singularidad unas piezas cerámicas en azulejos fechados en el siglo XVIII.

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