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Cultura

'El libro de Eli': Western apocalíptico

el 20 mar 2010 / 20:46 h.

Jesús Vigorra.

Si hay algo que no se le puede negar a El libro de Eli es su excelente premisa de partida y el empeño puesto por los hermanos Hughes en concretar un filme que mezcle con relativa fortuna una apariencia de marcado carácter contemporáneo con el clasicismo de formas que se deriva de algunas de las secuencias de la cinta.

A resultas de dicho maridaje, encontramos en el filme protagonizado por Denzel Washington momentos de auténtico genio visual sobre todo por la capacidad de los realizadores de apartarse de las tendencias actuales a la hora de rodar escenas de acción, rechazando de pleno el montaje plano por segundo a lo Michael Bay o la inquieta cámara en mano de Greengrass para dejar que la cámara capte en plano fijo o en un portentoso travelling circular (fantástica la pelea en el bar) la plenitud de lo que sucede en pantalla sin necesidad de marear al respetable.

Este esfuerzo, que podría haber dado lugar a un tedio narrativo considerable desde el pervertido punto de vista al que nos ha forzado el cine de acción en los últimos tiempos, coloca a la cinta en una posición inmejorable para poder haberse situado como un nuevo punto de partida para ese sub-género de la ciencia-ficción que es el cine post-apocalítptico. El problema es que tanto el guión de la cinta como los esfuerzos de los Hughes, terminan siendo demasiado reminiscentes de aquello que George Miller concretara con las dos primeras entregas de Mad Max: por mucho que hayan transcurrido 30 años desde que el realizador australiano rodara la primera entrega, el peso del filme protagonizado por Mel Gibson se deja sentir.

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