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El líder kirguís teme por su vida y acepta renunciar

Fue derrocado por la oposición.

el 10 abr 2010 / 18:25 h.

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El depuesto presidente de Kirguizistán, Kurmanbek Bakíev, refugiado en el suroeste del país, anunció que está dispuesto a negociar las condiciones de su renuncia con las nuevas autoridades, aunque reconoció que teme por su vida.

"Si volviera ahora a Biskek [la capital], mi vida estaría en peligro. O me matan, o me entregan a la multitud afirmando que fui yo el que ordenó disparar y derramar la sangre", dijo Bakíev en una entrevista que citó ayer la agencia 24.kg.Bakíev indicó al mismo tiempo que acepta celebrar negociaciones con el gobierno provisional que asumió el poder tras los violentos choques entre Policía y manifestantes opositores en Biskek, que según los últimos datos causaron 79 muertos y unos 1.500 heridos.

"Si quieren que renuncie, deben explicarme qué recibiré a cambio, y para ello hay que reunirse y negociarlo", afirmó en otra entrevista, con la edición rusa de la revista Newsweek, que citan las agencias locales.

El mandatario derrocado confirmó que no controla la situación en el país, aunque tiene "determinada influencia" en el sur, y negó que él haya ordenado abrir fuego contra los manifestantes, que "fueron los primeros en disparar" contra la sede del Gobierno en Biskek. La nueva líder kirguís, Rosa Otunbáyeva, aseguró la víspera que el gobierno provisional garantiza la seguridad de Bakíev, reconoce su inmunidad y le permitiría abandonar el país, pero sólo en caso de que renuncie al cargo, "único tema" del posible diálogo con él.

Anunció que se ha dado una orden de busca y captura contra el hermano de Bakíev, Zhanysh, jefe de los servicios secretos que abrieron fuego contra la multitud, y de sus hijos Marat y Maxim.

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